Los diez actos para el matrimonio feliz

Para que la familia viva bien, es necesario que la pareja esté viviendo bien. Para que una familia sea feliz, es importante que la pareja experimente la felicidad. En estos años de trabajo como terapeutas familiares, tenemos atendido parejas y, delante de la atención algunos actos para un matrimonio feliz. Muchos actores tratan sobre esta temática, sin embargo, para nosotros, estos actos, comportamientos o mismo principios que abordaremos en este capitulo, va ser cual de los que identificamos a partir de nuestra practica clínica y que juzga ser importante.

Foto: Andréia Britta/cancionnueva.com.es

Estas actitudes o actos dicen respeto para comportamientos que traen la alegría para dentro de la casa, y aquellas parejas que los practican tiene menor oportunidad de elegir el divorcio como salida.

No se vive para ser cada vez menos feliz, para aprender a ser feliz de forma nueva, a partir de las posibilidades que abren una nueva etapa. (Francisco, 2016, p. 193)

¿Qué, en realidad, es ser feliz? ¿Qué es tener un matrimonio feliz?

¿Será que matrimonio feliz es aquel que no tiene conflictos? Primero, es importante comprender que no existe matrimonio sin conflicto, porque las relaciones engendran tensiones y, seguramente, tendremos conflictos en el matrimonio y en la familia. Pero los conflictos no significan, de forma ninguna, que somos infelices o que nuestro matrimonio es infeliz. Segundo Ferraz, Tavares y Ziberman (2007), la felicidad es una emoción basica, caracterizada por un estado emocional positivo, con sentimientos de bienestar y de placer, asociados a la percepción de suceso y a la comprensión coherente y lucida del mundo.

Los mismos actores resaltan aún que “la felicidad es una condición que difiere de la ausencia de infelicidad”, es decir, ser feliz no significa la alegría constante, sin ningún momento de infelicidad. Estos actores demuestran, con la ayuda de pesquisas, que factores externos, como riqueza, poder y fama, o mismo el hecho de vestirnos conforme la moda, consumirnos determinados productos, presentarnos determinada apariencia física y muchos otros elementos no son eficaces en la búsqueda de la felicidad. El articulo señala teorías que presentar el optimismo, la resiliencia y, principalmente, la religiosidad como factores preponderantes para la felicidad. De acuerdo con el trabajo, las pesquisas atentan que personas que se describen como religiosas tienden que reportar mayores indices de felicidad y satisfacción con la vida.

Eso ocurre, porque la espiritualidad ayuda las personas a encontraren un sentido y un proposito; ademas de eso, al participar de la religión conjuntamente con los demás, los religiosos tienden a sentirse menos solos y, tal vez por eso, son más felices (Ferraz, Tavares y Zilberman, 2007).

¿Qué es la felicidad?

Para nosotros, la felicidad, realmente, esta dando gracias y reconocimiento de pequeñas situaciones vividas. La felicidad se encuentra en las pequeñas manifestaciones de la vida. Si queremos encontrar la felicidad en grandes acontecimientos, tal vez nunca nos reconozcamos felices. Si miramos para nuestro matrimonio con juicio minucioso, buscando la tristeza, con seguridad la encontraremos, pero se comprendemos que la felicidad es sencilla y que el sufrimiento es constitutivo de la vida, pondremos percibir la felicidad en nuestro cotidiano, mismo que tengamos sufrimientos.

Muchas veces, nosotros idealizamos un final feliz, pero nos olvidamos de investir en la felicidad de cada día; esta felicidad diarias se relaciona a pequeñas actitudes, comportamientos simples que nos van hacer interpretar la vida más positivamente y, por lo tanto, no convertirán más felices.

Entonces, para que podamos construir un matrimonio cada vez más feliz, señalamos algunos actos que podrán apuntar nuestra vivencia, partiendo de que la felicidad no se encierra en ella misma, pero en el cotidiano, en algunos detalles. Es necesario mirar para lo que es bueno, para descubrir la felicidad. Somos muchos insatisfechos. Existe en nosotros una dificultad de reconocer las buenas cosas y de tener un corazón agradecido. Cuando no hacemos este ejercicio de ver el bueno y reconocerlo, podemos experimentar una expresión popular que muchos dicen en el final de la vida: “Yo era feliz y no sabía”.

Un matrimonio feliz depende de las actitudes tanto del esposo y de la esposa, una vez que se trata de una relación y, por ese motivo, claramente, los dos son responsables para que el matrimonio pueda caminar bien. Así, es indispensable el embestida de ambos los conjugues, y es necesario que se dediquen para que todo camine para el bien de la familia. Por eso, entendemos que la embestida debe ser de todos.

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A seguir, los diez actos para un matrimonio feliz:

1- tener Dios como centro;
2- Buscar la sanación personal;
3- Estar dispuestos a nos desistir;
4- Perdonar;
5- Ser amigo;
6- Noviazgo;
7- Dialogar;
8- Priorizar el otro;
9- Ser verdadero;
10- Ser tolerante con las diferencias y dificultades del otro.

Texto retirado del libro “Diagnóstico familiar”.

Diácono Juan Carlos e María Luiza
Hace parte del segundo eslabón de la Comunidad Canción Nueva. Psicólogo clínico y familiar, Medeiros también es terapeuta, sexólogo y maestro sexologia. Casado con María Luiza da Silva Medeiros que también es miembro del segundo eslabón de la Comunidad Canción Nueva, es psicóloga clínica y familiar. Ella es pos graduada en psicoterapias cognitivas y en neuropsicología.

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