Mas un año que llega al fin. ¿Y que has hecho?

El tiempo es uno de los aspectos más fascinante de la vida y, por increíble que parezca, es único para cada persona, aún que los relogios sean iguales y el año tenga 365 días para todos. Pues, como cada una trata de una forma diferente, las experiencias también son exclusivas. La Palabra de Dios asegura, en Eclo 3: “Que cada cosa es buena y provechosa cuando vivía en su debido tiempo”; y yo creo en eso. Pero que hacer cuando el tiempo pasa tan veloz, que ni siquiera conseguimos pensar en lo que sería bueno vivir en aquel momento?

Pensando en el año que termina, podemos analizar lo que conseguimos vivir y, por los frutos, elegir lo que debemos cultivar o lanzar fuera para no perdernos tiempo en la vida. Además, he aprendido que el tiempo no cambio. Nosotros que nos ocupamos muchos, y eso nos da la impresión que el tiempo es insuficiente para todo lo que queremos realizar. La afirmativa queda aún más clara cuando, por ejemplo, estamos de vacaciones y prácticamente nos obligamos a desacelerar el ritmo de las actividades.

Calcule la ruta nuevamente

En el comienzo, podemos incluso seguir agitados como si estuvieramos fuera de órbita, pero, después de algunos días, vamos encontrando nuestro lugar y damos cuenta que, finalmente, volvemos a vivir. Ya en el caso contrario, cuando nos ponemos como la persona más indispensable del mundo y intentamos solucionar diez situaciones en el mismo momento, el tiempo parece volar. Entonces ahí, pensamos: “¡La vida esta hecha de elecciones!”

Foto Ilustrativa: Andrii Yalanskyi by Getty Images/cancionnuevacom.es

Por lo tanto, al analizar tu vida en los últimos doce meses, tu tienes la sensación es de que “el año paso volando” y no dio tiempo para hacer todo que había planeado, puede ser una señal de que hay cumplido muchas tareas y vivido poco. Por ejemplo, si los planos que tu tenias en viajar de vacaciones, optar por el amor en lugar del suceso, visitar amigos y ser pacientes fueron sustituidos por tareas y horas extras en el trabajo, es necesario “recalcular la ruta”.

Quedate calmo para encontrar la felicidad

Ya fue dicho que la felicidad es un don que no se encuentra en el fin del camino, pero esta distribuida por el camino y acostumbra ocultarse en las cosas más sencillas. Por eso, su pasamos por la vida siempre con prisa, corremos el riesgo de no encontrar la felicidad y llegar al final de la jornada con las manos vacias y la sensación de haber sido desleal con el propio corazón; y eso, con seguridad, no es la voluntad de Dios para ninguno de nosotros. Por lo tanto, el tips es: ¡ten calma! Por más difícil que sea, es necesario desacelerar un poco para no perderse en el tiempo que es nuestro amigo o nuestro rival, dependiendo de las eleccione que hacemos en relación a él.

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Tener calma no es dejar de hacer lo que se debe, pero conciliar las posibilidades, respetar los milites y elegir el esencial a cada momento. cuando comenzamos pensar así, podemos dar cuenta que, muchas veces, gastamos nuestro precioso tiempo, que seria dedicado al descanso, con el uso de las redes sociales que nos hacen quedar caa vez más cansados y sin tiempo, simplemente por falta de disciplina.

Para el próximo año, permanezca las cosas buenas

En todo caso, al pensar en el año que paso, podemos rever nuestras elecciones y aprender algunas lecciones. Lo que fue bueno debe permanecer y lo que no fue ya es pasado, tenemos una nueva oportunidad para ajustar. a cada mañana recibimos del Creador la capacidad de llevar al mundo un soplo de la vida, esperanza, paz y amor en todo que hacemos, solo es necesario mantener el corazón unido al de Él, sabiendo que todo lo que hacemos es gracias a Su misericordia.

El señor nos envio al mundo no solo para cumplir tareas, y sí, antes de todo, para ser canales de Su amor en la vida de aquellos que, por un motivo o otro, entran en nuestra historia. Deseo que, al pensar en el año que paso, tu puedas hacer elecciones que favorezcan tu vida, pues es viviendo cada momento con sentido que experimentamos la acción concreta de Dios. A propósitos, Él esta entre nosotros ahora, se revela a mí mientras escribo, y a ti mientras lees. ¡Demos gracias a Él por el año que termina!

Dijanira Silva
Misionera de la Comunidad Canción Nueva, desde 1997, reside en la misión de San Pablo, donde se desenvuelve en los medios de comunicación. Presente diariamente programas en la Radio América CN. Es columnista desde el 2000 del portal cancaonova.com. También es autora de libros publicados por la Editora Canción Nueva.

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