Miedo al matrimonio

Habrá momentos en los que necesitaremos asumir un compromiso mas serio con alguien, y nuestro dilema será saber si estamos tomando la mejor decisión. Ciertamente, esta duda sería más pequeña si pudiésemos adivinar las consecuencias de nuestras opciones; lo cual es prácticamente imposible.
Queda a nuestro criterio tan sólo intentar descubrir los procedimientos para mejor alcanzar nuestros propósitos.

Los buenos resultados de un trabajo se alcanzan por medio de las buenas herramientas de un plan de acción. Si alguien desea rociar un campo, aunque posea los equipamientos necesarios, podrá ser sorprendido por lluvias u otras interferencias las cuales no dependen de su voluntad. De la misma forma, en la vida conyugal, por muy buenos que sean nuestros proyectos, debemos estar concientes de que también estaremos sujetos a otras situaciones que no fueron previstas, pero que podrán ser solucionadas.

Quien ya lleva algún tiempo viviendo un noviazgo, debe haber conversado sobre el futuro de esta relación más de una vez. Es en la madurez y en el tiempo que se lleva conviviendo que las parejas obtendrán subsidios suficientes para recibir la propuesta de una vida matrimonial. Asumir la vida conyugal, será siempre una tarea desafiante, que no depende de un estado social, o financiero, pues este compromiso une a personas en un único sentimiento.

Es pensando en esto que, tal vez, la mayoría de las personas dudan ante la propuesta de afianzar una relación para siempre.

El miedo a enfrentar lo “desconocido”, las historias de crisis conyugales, el peso de las responsabilidades, sumado a las estadísticas que señalan un crecimiento de los matrimonios divorciados, puede realmente intimidar a los comprometidos. Esto no significa que las causas que justifican los fracasos del casamiento de otras personas, estarán también condenando la falencia o propósito de la pareja de novios.

El amor exige de todos, la predisposición y el coraje para romper con las propias limitaciones. Creer que la pareja está exenta de las imperfecciones, o que por toda la vida conyuga, vivirán cada segundo en perfecta armonía sin emprender ningún esfuerzo, puede ser un gran engaño. Sabemos que, a lo largo de la convivencia, los elaborados planes, no siempre resultarán en lo correcto, pero la decisión mutua de una pareja de vivir sus propósitos, a fin de alcanzar sus objetivos, los hará asumir una nueva actitud ante cada nuevo problema.

Decidirse por el matrimonio, entendiendo que la relación puede ser diferente, es lo que diferenciará, valga la redundancia, nuestras opciones y nos dará fuerzas para luchar por la felicidad conyugal con la persona que hemos escogido para compartir el resto de nuestra vida.

Un abrazo, sin miedo de ser feliz.

Dado Moura
Consagrado de Alinza de la Comunidad Canción Nueva.

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