Mirar las personas con el corazón

Solo un corazón sanado, puede tener una mirada generosa

Mirar a la otra persona con el corazón“. Esta frase es diferente, porque miramos con los ojos y no con el corazón. Pero estoy utilizando esta expresión poética para decir que nuestra mirada necesita siempre de una fuente de crítica: el corazón. Esto es porque siempre que miramos para alguien viene naturalmente una crítica, análisis.

Mirar las personas con el corazón

Foto: Archivo/cancionnueva.com

Vemos el exterior, la situación que nos presenta. Cuantas veces miramos para una persona y la realidad que ella vive es reprobable y triste. Otras veces miramos la actitud equivocada de alguien y después lo condenamos sólo por una mirada. En otro momento la situación es bella y grandiosa: alguien haciendo el bien, otra siendo generoso y lo aprobamos inmediatamente.

La reflexión que estoy compartiendo es que: la crítica que hago con las miradas reflexiona la realidad interior que estoy viviendo. La Biblia dice que el ojo es el espejo del alma. Por eso, muchas veces, cuando no estamos bien, cuando nuestro interior esta herido por las agresiones que la vida nos da, cuando perdemos el sentido para hacer algunas cosas, o estamos necesitando ser amados, generalmente vemos y criticamos de una forma negativa las situaciones y las personas.

Sanar el proprio corazón

Para ver el mundo con el corazón, esto es, transformar esta mirada en una mirada positiva, necesitamos sanar nuestro corazón. Muchos dan nombre a eso de sanidad interior. Todos necesitamos de sanación interior. Y esto es un proceso que empieza cuando tenemos el coraje de presentar a Dios nuestras heridas, debilidades, pecados e imperfecciones, también los sufrimientos que la vida nos presenta, las personas que nos han hecho daño, y pedir fuerza para Cristo para que él con su amor pueda restaurar todo eso y los sentimientos de nuestro corazón. El paso siguiente es planear en Jesús una vida nueva, una nueva oportunidad para empezar, dejando el dolor para atrás, colocando nuestros sufrimientos en Cristo, en la cruz, nuestros sufrimientos y pecados, resentimientos, desilusiones y heridas.

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Solo un corazón sanado, puede ver al mundo y a las personas con una mirada generosa, capaz de ocultar los errores y mejorar las cualidades. Yo quiero llamar esto de: mirar a la persona con el corazón. Pero con un corazón renovado y sanado.

Tal vez tú no estas necesitando de esta mirada. Así que te dejo una pista: busca sanar tu corazón, reza en este sentido, dejando toda herida en el corazón de Jesús y estar con el corazón abierto para una nueva vida. Seguramente, tu relacionamiento con las personas, sea esposa(o), novia(o), hija(o), hermanos, sera iluminado por una nueva luz, la luz del amor.

Diácono Paulo Lourenço

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