¿Mis sentimientos determinan mi vida?

¿Los sentimientos tienen la capacidad de interferir en nuestras actitudes?

¿Ya te detuviste a pensar si eres conducido por los sentimientos, sensaciones e intuiciones? ¡Pienso que no! Al fin de cuentas, nuestra vida es tan acelerada que, difícilmente, nos detenemos a mirar los detalles de la vida interior.

Muchas veces, ante una situación difícil de la vida, le pregunto a la persona lo siguiente: “¿Qué pasó por tu cabeza en ese momento?”. La persona me responde: “¡Rabia! ¡Odio!”, “Sentí un miedo tan grande” o “Me sentí muy triste”. Esas respuestas y tantas otras son comunes. El problema es que la rabia, el odio, el miedo y la tristeza no son pensamientos, sino sentimientos; y los sentimientos no pasan por nuestra mente, en nuestra mente habitan solamente los pensamientos.

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Los pensamientos generan sentimientos

Lamentablemente, muchos adultos han invertido determinadas cosas en su vida y eso los perjudica mucho. Una vez que el sentimiento ocupa ese lugar, el adulto pasa a vivir como un niño. Pues solamente los niños viven según sus sensaciones y sentimientos, ignoran sus pensamientos y viviendo conforme a sus sentimientos. Los sentimientos no son capaces de generar pensamientos, pero los pensamientos generan sentimiento.

Vamos a pensar en esto. Si estoy sintiendo rabia, alegría, tristeza, miedo, angustia…
¿Qué tipo de pensamiento puede surgir? ¡Ninguno! Pero un pensamiento puede producir innumerables sentimientos.

Por ejemplo: cuando una mujer está por estacionar su auto, y como es común un hombre se queda observándola. Algunas mujeres, ante esta situación, estacionan, bien o mal, y siguen su día normalmente. Otras se enojan tanto que, aun sabiendo estacionar y teniendo dominio del auto, no logran estacionar. Una situación (estacionar el auto) generó un sentimiento (rabia) que llevó a un comportamiento (no lograr estacionar debido a un cuadro ansioso). ¿Qué faltó en ese proceso? ¡El pensamiento! Entre la situación y el sentimiento siempre hay un pensamiento. En esse caso pudieron haber sido los siguientes: “voy a estacionar y él se va a reír de mí”, “si sabe tanto de autos porque no estaciona él”, “seguro que está diciendo: mujer tiene que ser” y tantos outros pensamientos, ¿verdad? Y estos sí, son capaces de producir sentimientos intensos y desconfortables, al punto de generar comportamientos desgastantes.

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Sin embargo, el sentimiento y el comportamiento ante una situación son capaces de afirmar determinados pensamientos en nuestro interior.

¿Cómo lidiar con esos pensamientos?

Entonces ¿Qué podemos hacer con esos comportamientos infantiles que son regidos por los sentimientos? Lo más importante, en este momento, es ser capaz decomprender esta distinción entre pensamiento, sentimiento y compartimento. Después de distinguir y colocar cada cosa en su lugar, es necesario neutralizar los pensamientos. ¿Cómo lograrlo? ¡Respondiendo a sus pensamientos! Los pensamientos vienen de forma avasalladora porque no encuentran respuestas. Por eso, cuando comiences a responder a tus pensamientos, probablemente vas a minimizar los sentimientos desordenados y, consecuentemente, alterarás tu comportamiento.

Te recomiendo una película que trabaja con claridad la organización de estos sentimientos. La película se llama “Intensamente”. Es infantil pero que presenta este contenido psicológico de forma lúdica. ¡Es fantástico! Vale la pena verlo.

Aline Rodrigues
Misionera de la Comunidad de Alianza de Canción Nueva, es psicóloga desde el 2005
con especializaciones en el área clínica y empresarial.

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