Navidad: ¿a quien buscas?

La vida se manifiesta en nuestro medio…

La fragilidad de la vida de un recién nacido provoca diferentes emociones, pero nada se compara con aquella profunda alegría para aquella que o engendro. Bajo la mirada de los padres para el hijo recién nacido, reconociendo la benevolencia divina hacia ellos en el acto de la generación, percibimos el inefable. Muchos familiares y amigos visitaran aquella pequeña criatura que nada puede hacer por si misma.

En el pesebre, las miradas de María y Jose, declaró la Salvación que alcanzo toda la humanidad. ¡Ellos vieron la encarnación del verbo!

Para los pastores, que partieron al encuentro de la “señal” – fue anunciada la Buena Nueva, que sería la alegría para todos…

Para nosotros, el pueblo elegido de esta benevolencia; ¿a quien tenemos hemos ido encontrar en el día de la Navidad? ¿Lo que hemos buscado encontrar? ¿Que podemos “ver” delante de su presencia?

Muchos más que las grandes movilizaciones de comercio y del pueblo en las calles, sus manifestaciones de las alegrías en fiestas, la Iglesia proclama la vida manifestada, y que en eses 2000 años ha sido testigos y anunciado la Vida Eterna, que en el padre estaba y en nosotros si manifiesta.

La misma alegría inefable de María y Jose as veces no podemos alcanzar, pero queremos ser agradecidos y tomando la gracia de la salvación, hacemos como Juan “Vino como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él”

Dado Moura

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