¡Navidad, fiesta de la Luz!

“El pueblo que andaba en las tinieblas vió una gran luz” (Isaías 9,1)

Este hecho narrado por la Palabra de Dios sucedió hace más de dos mil años, sin embargo, se actualiza todos los dias. Este es el motivo que nos hace celebrar la Navidad, pues una luz brilló en medio de las tinieblas.

¡Hay un clima diferente en el aire, votos de felicidad, manos extendidas, confraternizaciones y brillos están por todas partes! En las calles, en las casas, en las tiendas, por donde vamos, las luces brillan de diferentes colores y formas, invitándonos a la celebración. Ellas iluminan y encantan, traen un colorido especial a las realidades que durante el año fueron volviéndose comunes y opacas por la rutina del día a día. Las ropas y los accesorios también  ganan desataque en esta época, al final, ¡la moda en Navidad es brillar!

Somos envueltos por el correteo del comercio. Los regalos, los viajes y tantas otras realidades propias del fin de año hacen que vivamos un tiempo diferente. Pero será que estamos realmente celebrando la navidad? O sea,  ¿será que estamos celebrando el nacimiento de Jesús, el Dios que se hizo Niño, nació de la Virgen María, y vino a habitar entre nosotros?

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El es la verdadera Luz que brilló para el pueblo que andaba en las tinieblas. El vino para salvarnos y hacernos participantes de Su venida divina. Nos trajo la gran y esperada liberación, por eso celebramos Su nacimiento. Pero ¿será que en nuestros días, tan agitados e interactivos, hemos tenido tiempo para tomar conciencia de esta verdad?

Pienso que celebrar la Navidad sin dejarnos envolver por la ternura del amor de Dios expresado en el nacimiento de Cristo, es como participar de una fiesta sin conocer a los anfitriones ni el motivo de conmemoración. Estás presente, comes, bebes, admiras la decoración, observas a los invitados, pero no hay razón para alegrarse, vives todo de forma superficial, indiferente. Y tengo la seguridad que no es eso lo que Dios espera de nosotros, justo en la fiesta de su nacimiento. 

.: Salmo del 24 de Diciembre: Brilla hoy una luz sobre nosotros 

Necesitamos recordar con urgencia el motivo de la celebración de la Navidad y prepararnos con dignidad para esta fiesta, sin dejarnos llevar por el clima externo del consumismo.

Aunque eso sea un gran desafío en nuestros dias, es necesario que hagamos nuestra parte, como cristianos. Aquella luz que brilló en la Tierra, hace más de dos mil años, es Jesús, la misma Luz que desea hoy, iluminar nuestra vida, disipando toda especie de tinieblas que el pecado nos inserió. 

Recordemos que nuestro corazón es el único lugar que Dios escogió para nacer, pues somos únicos frente a él. Mientras tanto, como Padre amoroso que es, el Señor continúa respetando nuestra libertad y espera que demos el primer paso en la dirección correcta, para que Su luz entre en nuestra vida.

¡Sin abertura de corazón, la luz de Cristo no puede iluminar nuestra vida! O sea, sin decidirnos a amar, perdonar, a ser justos y dedicados, bondadosos, alegres y pacíficos no hay como celebrar el nacimiento de Dios en nosotros. Siendo así, la Navidad pasa a ser una fiesta más,  sin sentido. No basta pesebres, misa de gallo, intercambio de regalos y cenas para que acontezca la Navidad, es necesario tomar la decisión de una vida nueva, pautada en las enseñanzas de Cristo, que nos conducen a las actitudes concretas y coherentes, la vivencia de la fe durante todos los días del año.

“El pueblo que andaba en las tinieblas vió una gran luz”  (Isaías 9,1). Aún hoy existen muchos que caminan en las tinieblas del pecado y Jesús desea iluminarlas a través de nosotros. Tengamos el coraje de testimoniar el amor de Dios a partir de los pequeños acontecimientos y de las decisiones de nuestro día a dia. ¡Este es el tiempo favorable para una vida nueva!. La luz brilló entre las tinieblas, vino a reacender la esperanza y a darnos al certeza de que ya no estamos solos, Dios está con nosotros., El es el Emanuel. Su luz nos contagia y nos calienta, por eso, abramos nuestro corazón y tengamos el coraje de ser faroles en el mundo, llevando con nuestra vida, la luz que es Cristo a los corazones sedientos de amo y de paz.

¡Asi, celebraremos la Navidad, la fiesta verdadera de la Luz!

Dijanira Silva
Misionera de la Comunidad Canción Nueva, reside actualmente en la misión de Sao Paulo. Conductora de la Radio CN América (SP). E-mail: dijanira@geracaophn.com

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