Nuestra vida es un combate diario

Nuestra vida es um combate diarios, por eso necesitamos utilizar las armas necesarias de cada día y enfrentar el combate de cabeza levantada. Luchar siempre, desistir jamás, es eso que quiero compartir contigo. Sé que no es facil, pero es posible, sí enfrentar el combate diario. Somos tiemplo del Espíritu Santo y Dios esta en nosotros. Dios habita en nuestro corazón, en nuestra casa. No necesitamos tener miedo, por mayor que sea la batalla. Vamos cerrar todas las brechas del corazón y de nuestra casa para el enemigo no entrar.

Mi corazón y tu corazón necesitan estar firmes, deseando el Cielo, porque fuimos hechos para la eternidad. El Cielo es nuestro lugar. Eso es fundamental para comprender los combates por los cuales pasamos. Cuando tengo una mirada espiritual, entiendo que soy del Cielo, pero como peregrino en este mundo, necesito permanecer firmes y concentrado en Jesús. Eso me ayuda a no desistir y comprender que todo va pasar.

Foto ilustrativa: Wesley Almeida/cancionnueva.com.es

Delante del Evangelio de Mateus, yo pregunto a ti: ¿como esta mi deseo del Cielo? ¿Cómo esta mi deseo de entrar en el Cielo? Vivir es bueno, pero solo vale la pena si es para vivir con Cristo. A menudo, tengo rezado para que yo nunca quite de mis ojos el deseo de seguir y llegar a la meta del hombre perfecto, de la estatura del hombre perfecto, Jesús. Llegar al Cielo es una lucha del día a día.

Es solo en la oración que vencemos el combate

En Canción Nueva, aprendemos que nuestra vida necesita ser una vida de oración, porque es solo en la oración que vencemos el combate, y la oración nos trae disciplina, determinación, coraje para no parar en los problemas que enfrentamos. O yo asumo que todo puedo en Aquel que me fortalece o de nada vale proclamar esta frase.

Dios tiene para nosotros la obra de salvación, pero el enemigo tiene la obra de la destrucción. Él quita de las familias el deseo del Cielo, la oración, y destruye la familia que vive intensamente la Palabra del Señor. Satanás quiere hacer con que desistamos del Cielo, de la santidad. ¡Nuestra vida es una combate, sí, pero nosotros somos vencedores!

No tenga miedo, que puedas traer la vocación primaria, que es la santidad. Que puedas ser un hombre distinto, una mujer diferente, para que las personas consigan mirar para ti y decir: aquel hombre es un hombre de Dios, aquella pareja busca el Cielo.

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Si tu eres un cristiano, tienes que pasar por tribulaciones, porque esta es la garantia para llegar a la victoria. Cuando yo comprendo el Cielo, yo asumo la cruz y no dejo de ninguna forma. Todos nosotros debemos vivir intensamente corriendo atrás de nuestra santidad, enfrentando las batallas de cada día, llevando la cruz de cada día y creyendo que Dios esta con nosotros. No sabemos cuando el Señor vendrá, y por eso debemos rezar y vigilar día a día. Además, yo solo viviré así se tenemos una comprensión concreto de que el Cielo es mi lugar y de que estoy en este mundo, pero no pertenezco a él.

Pido al Señor que tu tengamos siempre el deseo del Cielo. Por eso, coraje, nuestra vida en Dios es un combate diario, pero vamos vencer.

Extraído del libro “Luchar siempre desistir jamás”, de padre Bruno Costa.

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