¿Para qué sirve el purgatorio?

Es importante saber que la realidad del purgatorio es la consecuencia de la misericordia de Dios

Todo lo que me da el Padre viene a mí, y al que venga a mí yo no lo rechazaré, porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la del que me envió. La voluntad del que me ha enviado es que yo no pierda nada de lo que él me dio, sino que lo resucite en el último día” (Jn 6, 37-39).

Es importante saber que la realidad del purgatorio es la consecuencia de la misericordia infinita de Dios, que va más allá de todos los limites. Todavía en la eternidad, somos objetos de la misericordia divina.

Las almas de los justos están en las manos de Dios, y no los afectará ningún tormento” (Sabiduría 3,1).

Para que sirve el purgatorio2

Foto: Wesley Almeida/cancaonova.com

Aunque lo que pasaremos en el purgatorio en comparación con el cielo, es terrible, no es nada comparándolo con lo que se pasará en el infierno. Después de leves correcciones, recibirán inmensos beneficios aquellos que pasan por el purgatorio. “Los probó como oro en el crisol y los aceptó como un holocausto” (Sabiduría 3,6). Nosotros necesitamos estar completamente purificados para entrar en el Reino de los Cielos.

Los que confían en el Señor comprenderán la verdad, y los que son fieles en el amor permanecerán con Él, porque la gracia y la misericordia son para Sus elegidos. Dios usa la misericordia con nosotros, por eso nos da una oportunidad más. Por los infinitos méritos de Nuestro Señor Jesucristo, el Padre nos dio la oportunidad de ser purificados aún después de la muerte. Muchas veces, somos criticados por rezar por los muertos, porque aquellos que fueron para el purgatorio no pueden hacer nada por si; ellos dependen de nosotros, de nuestras oraciones.

Los santos dicen que el fuego del purgatorio es semejante al fuego del infierno.Mientras el fuego del infierno es para atormentar a aquellos que están condenados, el fuego de aquellos que se salvaron es para purificarlos. Si morimos con tantas impurezas, es en el purgatorio que seremos purificados.

Cuando comprendemos la belleza que es la realidad del purgatorio, nosotros nos abrimos a Dios. El sacrificio de Cristo nos perdona, pero los daños que nosotros cometemos tienen que ser rehechos. Por causa de los pecados que cometemos es que nosotros necesitamos ser santos. La única cosa que repara los absurdos que hicimos es nuestra santidad. Es por eso que los santos quisieron ser santos, primero por causa de Dios, segundo porque ellos se veían pecadores. El Señor quiere nuestra resurrección. Necesitamos ser santos.

Traducción: Thaís Rufino de Azevedo

Predicación ‘La realidad del purgatorio’, de monseñor Jonas Abib, en 2 de noviembre de 2000.

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