Parejas, buscad la ayuda de Jesús para vuestro matrimonio

Luche por su hogar al lado de Dios

Partiendo Jesús de allí, dos ciegos lo siguieron, gritando: “¡Ten compasión de nosotros, hijo de David!” Cuando entro en casa, los ciegos se acercaran de él y Jesús le pregunto: “¿Crees que yo puedo hacer eso?” Ellos respondieran: “Sí, Señor”. Entonces, toco en los ojos de ellos, diciendo: “Hágase así, tal como han creído”. Y los ojos de ellos se abrieran. Jesús advirtió: “Hágase así, tal como han creído”. “ellos, en cuanto se fueron, lo publicaron por toda la región” (Mt 9, 27 – 31).

Aquí esta la pregunta que Jesús quiere hacer a cada marido y a cada esposa que, descubriendo la propia ceguera, fueron buscar en Dios la ayuda para tu matrimonio: “crees que yo puedo hacer eso?” ¡Mira que interesante! El Evangelio no habla si los ciegos eran dos hombres o una mujer. Adamás, nada impide que se pueda ser marido y mujer.

Lo que la Palabra de Dios hace sobre la cuestión de enfatizar es que los dos reconocieron la propia ceguera, estaban necesitados de ayuda y de común acuerdo, unidos en un solo corazón, ambos presentaran delante de Dios su causa humanamente imposible de ser resuelta.

Sin embargo, no fue sencillos como parece. San Mateus da a entender que ellos no fueron inmediatamente atendidos. Ya vienen insistiendo por un buen tiempo. Mucho que comenzaron a gritar, rezar, llorar y pedir. Independientemente de lo mucho que clamaban, la respuesta no venía. Ellos eran ciegos, y Jesús parecía sordo, pero ni eso hizo aque ellos desistiera de la gracia que necesitaba lograr.

Foto Ilustrativa: Andréia Britta/cancionnueva.com.es

Parejas, sean perseverantes

El secreto de estos dos consiste necesariamente en no desistir cuando nada parecía favorable. Cuando todo lo que resta para una pareja es esperar contra toda esperanza, y seguir mismo sin ninguna seguridad de suceso, esa perseverancia se convierta en un rayo que sube de la tierra y llega en el corazón de Dios.

No fue fácil. Viendo las paginas de los Evangelios, pocos milagros parecen haber sido tan difíciles de lograr como este Jesús, además de no dar ninguna respuesta, adelanta el paso como si quisiera huir de ellos. Y mientras más parece escapar, más los dos ciegos perseguían ellos con gritos y suplicas. Esta insistencia debe haber durado varios días, lo que muestra lo mucho que los dos estaban convictos de lo que necesitaban. Nada fue capaz de detenlos. Nadie puede hacerlos cambiar de idea, ni mismo sus pensamientos y sentimientos negativos desanimaron ellos. Ellos sabían que solo Jesús – y más nadie – podría quitarlos de aquel túnel oscuro y dar a ellos una oportunidad de comenzar una vida nueva. Entonces luego comenzaron.

Dispuestos a perseguir el Señor incluso hasta el fin del mundo, cercaron, cuado Él entro en casa para descansar. Después que ellos se calmaran, Jesús les pregunto si ellos tenían seguridad de aquello que venían gritando delante de todo el mundo. Quería saber si ellos creyan, de corazón, en lo que ya habían confesado con la boca: “¿Crees que puedo hacer eso?”

Dos palabras bastaran para responder: “Sí, Señor”. Cortos y directos, afirmaron sin dudar, sin desconfianzas. Por menos de algunos segundo, dijeran todo lo que podía ser dicho. Y Jesús se rindió.

El poder de la oración

La oración es la fuerza de los hombres y la debilidad de Dios. La oración puede salvar una vida, puede rescatar un hogar, reconstruir un matrimonio arruinado. Y Y para que nadie ponga eso en duda, Jesús respondió: “Hágase conforme vuestra fe”. En el mismo momento, los dos recibieron algo grandioso, imposible de obtenerse por la vía naturales, ellos consiguieron lo que solo la gran de podría lograr: un milagro.

Lo que ocurre si Jesús pronuncia sobre mí esta misma determinación: “¿Hágase conforme tu voluntad?” ¿Confió al punto de tener esta gracia? Podemos observar que la fe logro la gracia cuando la persona ya tuvo la seguridad de que fue atendida. Eso mismo. En su corazón, tenga la seguridad de que Dios ya concedió la respuesta a tu pedido.

Jamás deberíamos que ninguna circunstancia terrena puede impedir el cumplimiento de la Palabra de Dios. Eso si afirmamos en el hecho que no volveremos atrás en sus promesas. Él mismo es la garantía de todo que nos aseguro. El problema es que fuimos educados para dudar, desacreditar, desconfiar. Fuimos educados para la inseguridad por causa de este mundo que esta siempre cambiando. Dios quiere que confiemos en Su Palabra sin buscar otras garantías. Y partir de entonces Él esta listo para darnos conforme nuestra fe.

Es necesario seguir el ejemplo de estos ciegos: seguir Jesús, clamando sin jamas desanimar, manifestando nuestras necesidades. Confiar, acoger la gracia. ¡Confía en Dios y tu familia va ser salva.

Y por la gracia de Dios, y solo por ella, que tu vas mantener seguro tu lar. ¡Confía! Cuando confiamos no nos dejamos desanimar. La fe nos lleva a esperar e insistir en la bondad de Dios que no nos abandonara. ¡Toda vez que invocamos la ayuda de Dios Él aumenta nuestra fuerza, pero esta fuerza solo crece cuando rezamos.

Lee más:
.:El matrimonio y el miedo del compromiso permanente
.:¿En el tiempo del noviazgo, es necesario test-drive?
.:¿Es posible vivir hasta que la muerte nos separe?

No desista delante de la dificultad de rezar

Hermanos, no enfrentamos este mundo peligroso sin la oración. ¡Aún que tenga dificultades de rezar, insista, persevera! Si no rezamos, nos convertimos refractario a las bendiciones de Dios, y dejamos de recibir la fuerza que necesitamos para enfrentar un día después del otro.

Cuando dejamos de lado la oración, luego sentimos las consecuencias. La tentación viene, y no estamos preparados para enfrentarla. Caemos, nos sentimos culpados. Y, por eso, pasamos a huir de Dios.

Si Jesús, el poderoso Hijo de Dios, sentía necesidad de levantarse antes amanecer para derramar todas tus necesidades delante del Padre, que decir de nosotros? Nosotros debemos rezar a Jesús, que es el donador de toda dádiva y que nos prometió todo lo que es necesario para nuestro bien y de nuestra familia.

No hay limites para las maravillas que se manifiestan en la vida de una persona que reza. Pero de una cosa tenemos seguridad: la vida sin oración es una vida sin fuerza y desprotegida.

¡Entonces, coraje! Luche por su hogar al lado de Dios. Recurra a Él mu chas veces. Él no te decepciona. Haga como estos ciegos: insista hasta conseguir tu respuesta.

Delante de los problemas que enfrentas personalmente – en tu matrimonio, en tu familia; en vista de esta situación que te llevo a suplicar la ayuda del Señor, Jesús te pregunta: “¿Crees mismo? ¿Crees que realmente puedo hacer eso?”.

Hable con Dios: Sí, Señor, confío totalmente que el Señor puede eso y mucho más. ¡No desista!

Márcio Mendes
Nació en Brasília – Brasil, en 1974, Márcio Mendes es casado y padre de dos hijos. Misionero de la Comunidad Canción Nueva, desde 1994, donde actúa en areas conectadas a la comunicación. Teólogo, es autor de varios libros, dentre ellos ’30 minutos para mudar o seu dia’ [30 minutos para cambiar tu dia], un poderoso instrumento de Dios en la vida de centenas de miles de personas.

Deja un comentario