Perdonar es un camino de sanación para nuestra vida

En la vida es necesario aprender a perdonar para que las heridas sean sanadas

Todos nosotros, en algún momento de nuestra vida, cometemos errores. Por muchas veces son errores de perdonar, pero, no hay nadie que no merezca el perdón y una nueva oportunidad.

En este momento, te invito a abrir tu corazón para perdonar a todos, incluso a tus enemigos y, también, aquellos que no te perdonan o, aún, aquellos, que hicieron algún mal a tu familia.

Foto: Ilustrativa AntonioGuillem by Getty Images

Perdonando que se es perdonado

Es necesario perdonar para, también, tener la gracia de recibir el perdón, es decir, perdonar es ser liberado de las cosas malas, de las amarras y tener el poder de cambiar el rumbo de nuestra historia. La paz se conquista sin rencor y sin resentimientos.

Que consigamos entregar, al Señor, todo lo que es tristeza; rencor; odio y revuelta; sentimientos malos que se encuentran en nuestros corazones. Entreguemos, también a Jesús, todo aquello que es motivo de dolor y padecimiento, causados por las traiciones, rechazos y humillaciones; entreguemos a Él todo lo que sucedió con nosotros, o que haya ocurrido con nuestra familia, y por cuenta de estas cosas, los sentimientos: de rencor, venganza y ausencia del perdón, comenzaron a habitar nuestros corazones. Que el Señor puede lavar nuestros corazones, librándolos de todas estas situaciones, porque, Su palabra dice que debemos perdonar setenta veces siete, es decir, infinitamente.

Creen, mis hermanos, nuestra vida solo seguirá adelante cuando esté capacitado para liberarse de lo que nos hace mal, especialmente, la falta de perdón.

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Perdone

Libera el perdón, porque la falta de este gesto trae muchos problemas para nosotros mismos. Cuando no damos el perdón, la tristeza queda triste dentro de nosotros, y nuestro corazón comienza a corroer nuestros sentimientos, haciendo que convirtamos personas frías y rencorosas.

Muchas veces, la tristeza genera problemas de salud, y no encontramos la sanación para la enfermedad de nuestro cuerpo y de nuestra alma. Muchas enfermedades físicas como úlcera, gastritis, problemas en la columna, depresión, enfermedades ocultas y espirituales, sentimientos de incapacidad, inferioridad, inexistencia, muerte y pánico; en la mayoría de las veces nacen por causa de la falta del perdón.

Pidamos al Señor al Señor para romper todas las raíces de esta tristeza que causa sufrimiento, dolor y humillación, sea en la vida matrimonial o familiar, en la vida profisional con los compañeros de trabajo; en la Iglesia, en la comunidad y en la obra misionera que participamos. Pidamos, también, por aquellas personas que nos ofendieron con palabras, actos y acciones de ofensas físicas o morales.

Que el Señor pueda romper toda la resistencia en dar el perdón, eso ha sido una oportunidad por donde el enemigo ha atacado. Es importante rezar y pedir la gracia de perdonar, porque fue Jesús que nos enseño que debemos perdonar: “Padre perdonales porque ellos no saben lo que hace”.

¡Equivocar es humano, pero perdonar es divino! De esta forma debemos dar el perdón siempre y, recordemos de que, cuando rezamos el “Padre Nuestro” pedimos a Jesús para perdonar nuestras ofensas, así como perdonamos las personas que nos han ofendido.

¿Cómo podemos ministrar la “oración del Padre Nuestro” si guardamos en el corazón la tristeza y el dolor? Y aún, ¿cómo podemos tener conciencia tranquila de pedir perdón de nuestras ofensas a Dios, si no somos capaces de perdonar aquellos que nos ofendieron?

Recemos por aquellos que necesitan de perdón

Necesitamos rezar por aquellos que necesitan perdonar alguien, pedir al Señor para encender el fuego de Su divino amor en cada hijo y que, por medio del perdón, tengamos una unión más profunda con Dios. Abramos nuestros ojos para una nueva visión; nos ayude Señor, a ver las áreas que están en la oscuridad, por la falta de perdón.

Por este perdón que estamos pidiendo al Señor, que Él pueda providenciar la sanación de todo mal; enfermedades; sentimiento de dolor; humillación; sentimiento de inferioridad y de miedo. Dios no permitirá que ningún hijo permanecerá en la oscuridad. Pidamos que la luz divina con Su gracia disipando las tinieblas de nuestras vidas.

Que el Señor revele todas las áreas de perdón, amargura resentimiento, odio y rabia, rompiendo todas las raíces de la falta de perdón. Sean ellas provenientes de los antepasados o de los días de hoy, porque queremos dar el perdón para sernos libres, y para que nadie de nuestra familia venga a sufrir.

Reza esta oración

Señor Jesús, en este momento quiero perdonar de todo el corazón, todas las personas de mi linaje de familia que permitieron que el mal se instalara en mi árbol genealógico. Perdono de todo corazón todos mis ancestral que hayan hecho cualquier pacto, compromiso o consagración con el enemigo comprometiendo su vida, de su familia y linaje genealógica.

Sí, Señor, perdono todos mis ancestral, los cuales permitieran que el mal se instalara en mí historia, en mí familia, así perdono todos que, de alguna forma, perjudicaron o tengan lanzado una maldición contra el linaje de mí familia.

Yo perdono y bendice. Digo, en Nombre de Jesús, que renuncio todo el rencor, la tristeza, resentimiento y odio, que estén en mí árbol genealógica. Si, de alguna forma, deseé mal para alguien y, con eso, por no perdonar, pido al Señor que bendiga, esa persona diez veces más, previendo y restituyendo sobre su vida y familia, todo lo que he causado de perjuicio por guardar tristeza y resentimiento.

No sufra y perdone de corazón

¿Tus enemigos, las personas que causaron ese resentimiento, esta tristeza, esta falta de perdón en tu corazón merece tu sufrimiento? ¿Sera que merecen tu sufrimiento? Seguramente, yo respondo por ti, y Dios diría la misma cosa: ellos no merecen tu sufrimiento.

¿Entonces por que sufres por causa de ellos? La Palabra de Dios es clara, cuando no perdonamos cargamos la carga, el veneno y la oportunidad para que el enemigo de Dios pueda entrar y hacer lo que quiera en nuestras vidas, en nuestros relacionamientos, familia y amigos. Tomemos una decisión ahora y perdonamos a todos, por todo el mal que hicieran contra nosotros y nuestras familias.

Perdonar no es olvidar de los hechos, no guardar odio y el deseo de venganza. Perdonar no quiere decir que tendrá que convivir con aquellos que le hirieron, pero es dejar que ellos sean libres para, también, arrepentirse de todo lo que hicieran. Sin embargo, no permitamos que nosotros y nuestras casas paguen por la falta de perdón.

Ironi Spuldaro
Miembro de la CAE (Comisión de Acción Evangelizadora) de la diócesis de Guarapuava. Miembro del consejo diocesano, provincial y nacional de la RCC (Renovación Carismática Católica) movimiento del cual participa desde 1987. Ironi ejerce el ministerio de predicación en todo el Brasil y en otros países, como Argentina, Paraguay, Bolivia, Estados Unidos, Italia, Corea del Sul, Inglatera y Suiza. Fundador de la Misión ‘Tiene poder de Dios’, escritor del programa ‘Tiene Poder de Dios’.

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