¿Por que el sexo antes del matrimonio es pecado?

Cuando un hombre y una mujer se unen, el sexo es más que una unión animal

El ser humano es muy diferente de los animales. Cuando un animal tiene una relación sexual y llega al ápice del placer, está plenamente satisfecho y el deseo cesa, porque alcanzó la gratitud sexual. Ya el ser humano, cuando tiene una relación sexual todavía permanece insatisfecho. Es posible que él, entonces, pase de una relación para una segunda, tercera o cuarta. Incluso ella se puede convertir en una compulsión, una especie de enfermedad. Claro que no todos los seres humanos hacen eso, pero pueden tener ese tipo de enfermedad, los animales nunca. No existe ningún ejemplo de animal que practice el sexo compulsivo. Cuanto a los seres humanos…

Por que el sexo antes del matrimonio es pecado 3

Cuando un hombre y una mujer se unen, el sexo es más que una unión animal. Es mucho más que aquello que un macho y una hembra hacen, porque los seres humanos tienen alma. La existencia del alma demuestra que el sexo debe ser vivido espiritualmente, porque el alma busca la felicidad. Es por eso que la Iglesia insiste que, cuando los seres humanos unen sus cuerpos, unan también sus almas. A partir de ahí, viene la necesidad del matrimonio.

San Juan Pablo II, hizo una serie de catequesis intitulada “Teología del Cuerpo”, donde enseñó que un acto sexual puede ser mentiroso. Eso ocurre porque cuando un hombre se une a una mujer, él quiere decir con su cuerpo: “Soy todo tuyo” y ella de la misma forma. Cuando el sexo es vivido fuera de la realidad matrimonial y uno de los dos, después del acto, se levanta y se va, el “yo soy todo tuyo” se ha convertido una mentira.

Así, el sexo antes del matrimonio, en lugar de confirmar el amor, confirma tan solo el egoísmo, porque lo contrario del amor no es necesariamente el odio, sino que puede ser también usar al otro, transformándose en un objeto de gratificación sexual, sin cualquier compromiso.

Además de eso, la afirmación de total donación de uno para el otro antes del matrimonio no procede, porque, si fuera así, no habría necesidad del uso de cualquier anticonceptivo. Lo que se ve es un rechazo de un “mezclarse” con el otro y el acto sexual hace exactamente eso: mezclar las dos personas.

Ahora, cuando se rechaza cualquier posibilidad de un hijo, que es la ‘mezcla’ de los dos, es porque no se está listo para la unión sexual y entonces, ella se vuelve mentirosa y destructiva. Y destruye ambos.

La mujer, por su naturaleza, cuando tiene sexo antes del matrimonio, de modo casi inconsciente se pregunta si es amada realmente o si fue solo usada. Eso se da porque ella sabe que el hombre es capaz de hacer sexo con cualquier cosa. Sabe que el acto sexual para el hombre no necesariamente significa un acto de amor. En cuanto al hombre, él se pregunta si aquella mujer que fue capaz de transgredir la ley con él, ¿no lo haría también con otro? La relación entre ambos se sacude ante la falta de confianza.

La Iglesia, entonces, porque quiere el bien a sus hijos y sus relaciones enseña la castidad, la continencia y dice: “¡Esperen! ¡Sean castos! Abstenganse”. Así, unidos por el sacramento del matrimonio, en cuerpo y en alma, pueden “mezclarse” en los hijos, los cuales quieren tener los padres para siempre.

Traducción y Adaptación: Thaís Rufino de Azevedo

Padre Paulo Ricardo
(Sacerdote de la Arquidiocese de Cuiabá – MT)

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