Quien tiene esperanza no se detiene

Quien tiene esperanza de lograr la meta final, llega por Él y por Dios

“Yo considero que los sufrimientos del tiempo presente no pueden compararse con la gloria futura que se revelará en nosotros. En efecto, toda la creación espera ansiosamente, sino por causa de quien la sometió, pero conservando una esperanza” (Rm 8, 18-19).

Acumule todo sufrimiento de la vida presente, todo dolor del mundo. La Palabra de Dios dice que nada de eso tiene proporción alguna con la gloria que debe manifestarse.

Esperanza

Foto: Daniel Mafra/CN

Hay una tensión, un estrés bueno dentro de nosotros, una necesidad de conquista, de querer llegar allá. Hay una adrenalina espiritual, que también se transforma en una adrenalina química dentro de nosotros.

Mira: existe dos manifestaciones: de la gloria futura y de los hijos de Dios. Dentro de la gloria futura, la manifestación de los hijos de Dios.

En la primera carta de Juan, leemos: “Miren qué amor tan singular nos ha tenido el Padre: que no sólo nos llamamos hijos de Dios, sino que lo somos. Por eso el mundo no nos conoce, porque no lo conoció a él. Amados, a pesar de que ya somos hijos de Dios, no se ha manifestado todavía lo que seremos; pero sabemos que cuando él aparezca en su gloria, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal como es” (I Jn 3, 1 – 2).

.:Sepa como reconstruir la esperanza

Por el momento, no podemos ver Dios. Cuando resucitarnos de los muertos o tuviéramos nuestro cuerpo transformado como lo de Jesús, podemos verlo y ser tocados por Él. Cuando Jesús venir en la gloria, vamos ser semejantes a Dios.

Por eso, yo ahora vivo totalmente diferente, la adrenalina me impulsar a depararme con mi amado. Y cuando me encuentro con Él, también voy ser transformado.

“…… y todo que en Él tiene este esperanza (y esta esperanza no es mía, pero viene de Él) se convierte puro como Él es puro”. “Y si es esto lo que esperamos de él, querremos ser santos como él es santo” (I Jn 3,3).

Dios es el sol, yo soy un reflejo; Dios es bueno, quiero ser bueno por Él. Es por él que me convierto un buen hijo.

Quien tiene este esperanza de llegar la meta final, llega por Él. Quien tiene esta esperanza no se detiene. A través de los siglos, fuimos perdiendo esta visión de los fines de los tiempos, casi no estudiamos la escatología.

La palabra “fin” tiene dos sentidos: fin que acaba y fin que es meta. ¿Cuál es tu propósito? ¿De que estas a fin? ¿Cuál es tu finalidad?

Necesitas existir en nosotros una ansia, un ímpetu de conquista de llegar a ese fin, de convertirse bueno como Dios es bueno, Santo como Él es santo, puro como Él es puro, justo como Él es justo.

A veces, damos dos pasos adelante y cinco para tras. Eso es una desgracia para nosotros, para nosotros hijos y para todas la Iglesia.

Necesitamos, cada vez más e más, de personas que sepan del fin, que se precipiten y oxigenen este mundo.

¡Nosotros llegaremos allá!

.:Jesús es nuestra esperanza

Traducción: Thaís Rufino de Azevedo

Tu hermano,
Monseñor Jonas Abib
Fundador de la Comunidad Canción Nueva

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