Responsabilidad de vivir en sociedad

Es necesario reflexionar sobre la responsabilidad social que cada uno tiene en la sociedad

Las dinámicas de la vida en sociedad carecen de imprescindible convicción: el bien del otro, particularmente de los más pobres, debe estar por encima de cualquier otro bien o razón. Por eso, es importante reflexionar sobre la responsabilidad social, que necesita orientar negocios empresariales y presidir la conciencia individual

Sociedad

El sentido de responsabilidad social es indispensable para guiar la sociedad desigual y pobre en la dirección de la justicia y de la practica ciudadano de buscar el bien común. Eso es indiscutible y hay de ser una convicción que inspira el compromiso con la solidaridad. Además, lamentablemente, existe siempre el serio riesgo de dedicarse al tema de la responsabilidad social solo de forma teórica. En este sentido, son construidas reflexiones con buena arquitectura. Pero quedan solo en el campo de las tesis, no se efectiva en acciones. Entonces, ahora la abordaje sobre la responsabilidad social se convierte en mera conveniencia, estrategia para conquistar la simpatía de la sociedad o del poder publico. También, se convierte mero camino para reunir apoyo a proyectos sociales que son verdaderas, migajas cuando comparados al beneficio al lucro que sus actores acumulan en sus negocios.

Cuando el discurso social conquista la simpatía de electores, pero no se desarrolla en acciones de los elegidos, se reduce a la mera conveniencia.

Compromiso social

Del mismo modo, cuando instituciones – en particular gubernamentales y empresariales – adoptan slogans en que manifiestan el “compromiso social”, pero ofrecen poco para revertir cuadros de pobrezas y exclusión, solo equipan el discurso de la responsabilidad social para conquistar simpatía.

La apropiación de este discurso, por mera conveniencia, puede incluso, ocurrir por parte de organizaciones religiosas, que corren el riesgo de predicar ciertos valores relacionados a la solidaridad, pero poco hacen para cambiar la realidad de los más pobres.

Responsabilidad social es permanente, una lección a aprender, practica que necesita ser ejercida, compromiso para ser asumido.

Cuando los individuos, los funcionamientos empresariales y gubernamentales no la traducen en practicas, se convierte solo en un discurso conveniente. El Papa Francisco subraya, en la Exhortación sobre la Alegría del Evangelio, que “la solidaridad es una reacción espontanea de quien reconoce la función social de la propriedad y el destino universal de los bienes como realidades anteriores a la prosperidad privada”.

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En este sentido, tranquiliza la propria consciencia mientras se acumula bienes sin servir, decisiva, al bien común, es un equivoco. El bien de todos es, obviamente, pero más simple que usufructo familiar, partidario, institucional, empresarial. Sobre toda producción – lucro y aumento de posesiones – pesa una hipoteca: lo que debe ser devuelto a los pobres. Cada persona tiene, en el diezmo ofertado en sus comunidades de fe, la oportunidad para participar de proyectos y campañas que benefician a la sociedad. Y el mundo empresarial también es desafiado apoyar proyectos grandes, importantes y indispensables para el bien de todos. Iniciativas capaces de rescatar muchas personas de canarios marcados por las miserias materiales y muchas otras que hieren dignidades, esfacelan ciudadanía.

Promueva el bien social

Urgente es cultivar el valor para “poner la mano en el bolsillo” y apoyar iniciativas que promuevan la inclusión social y el bien de los más pobres, actuando de forma coherente con las enseñanzas cristianos. Practicas así son remedio para evitar que las estructuras se conviertan pesadas, propicias para hibernar la corrupción y la mezquindad.

Cuanto más la ciudadanía estropear en el sentido noble y altruista de la solidaridad, más la cultura va ganar fuerzas para mantener funcionamientos que están en la contra mano de todo lo que desgasta el patrimonio publico. Para eso, es necesario escuchar el clamor del pueblo, que debe ser acogido en el corazón de ciudadanos, de instituciones y empresas, y así se convencen sobre la necesidad de investir y apoyar proyectos dedicados al bien de todos.

En este camino, quien puede ayudar no duda, mismo que eso signifique diminuir el proprio lucro. La conciencia generalizada de que el bien común debe ser prioridad es un sueño, una meta osada. Además, dejar de buscarla significa alimentar el recrudecimiento de la violencia, de la indiferencia que compromete la paz, y de ilusión de que la vida segura y civilizada es para pocos.

Cuando el tema de responsabilidad social es convicción y no conveniencia, se nutre la coraje para investir en proyectos necesarios para el bien común, la promoción de la cultura, de los valores y de las tradiciones que son riquezas de un pueblo. Esta convicción despierta, en todos, la conciencia de que es fundamental participar, en los diferentes escenarios, de las iniciativas que busquen devolver la integridad de la dignidad humana. Para asumir la responsabilidad social como convicción, también es oportuno escuchar esta palabra del Papa Francisco: “Es necesario repetir que los más favorecidos deben renunciar a algunos de sus derechos, para poner con más generosidad, tus bienes a servicio de los otros”.

Monseñor Walmor Oliveira de Azevedo
Arzobispo Metropolitano de Belo Horizonte (MG)

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