Sepa como salvar su matrimonio

Si tu matrimonio se está hundiendo, es el momento de que tomes tu lugar como esposo y esposa

Existen dos tipos de kayaks: uno es el individual, en cual una persona sube, coge los remos y va remando. El otro es el kayak doble. En este no se puede ir solo, porque fue hecho para dos personas. La distribución de fuerzas y de peso en ese kayak  es para dos personas y siendo así, de nada vale que solo uno reme y deje que el otro “se las arregle”.

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Foto: Daniel Mafra/cancaonova.com

En el kayak doble, la sincronía de los remos es lo más importante. No vale que solo uno reme bien y el otro mal. Si uno rema y el otro no ayuda, si uno rema rápido y el otro lentamente, el kayak se hunde. Ese “juego de poder” sin sincronía hace que el kayak vaya al fondo.

El matrimonio es un kayak para dos personas. Si Dios te llamó para vivirlo, no hay otra forma, es necesario remar en sincronía, es necesario que la pareja camine en sintonía. Es necesario aprender y, muchas veces, enseñar. Uno enseña el otro, porque es necesario que los dos aprendan. Ese es el única forma de llevar a cabo el kayak del matrimonio.

Si tú, mujer, ya estás más adelante en el proceso de santificación, sepa que no vale salir adelante como en un carrera. Tu vocación es avanzar en el kayak doble. Es tener sincronía, es enseñar a tu marido a remar junto contigo.

Su función es preparar su compañero para que él también aprender y entrar en el ritmo. Tu necesitas comenzar a enseñar su marido bien lentamente, entrenando bastante, hasta que él se adquiere y se adquieran sincronismo.

¡Hombres, es momento de dejarse de cobardías! Remen con sus mujeres, porque ellas ya remaron demasiado, solas. El barco se hundió, porque ustedes, por desgracia, no habían asumido sus responsabilidades.

María fue santa, porque José fue muy santo. Al mismo tiempo (esta allí lo hermoso), José fue santo, porque María fue muy santa.

Como padre, que heredé de Dios un kayak individual, necesito remar solo. Tengo una comunidad, una familia, mas en mi kayak necesito avanzar solo. Es así que Dios me quiere. Quien está llamado al matrimonio está en un kayak para dos y tendrá la sabiduría de luchar por el sincronismo. José asumió esta realidad en su vida. No existe José sin María, y no existe María sin José.

Hombre, es necesario que tengas a Cristo como tu Señor. Mujer, tu responsabilidad es doble: tu marido necesita ser tu cabeza y la cabeza de tu marido debe ser de Cristo.

“Sométanse los unos a los otros, por consideración a Cristo.Las mujeres deben respetar a su marido como al Señor, porque el varón es la cabeza de la mujer, como Cristo es la Cabeza y el Salvador de la Iglesia, que es su Cuerpo” (Efesios 5, 21-23).

Sumisión, viene de estar debajo de la misión. El marido tiene la misión de ser cabeza del hogar, y la mujer de ser el corazón y estar bajo la misión del marido. Estar “debajo” no es ser menos, porque cuando se está bajo la misión del esposo, la mujer logra que su hogar y su matrimonio sean lo que Dios quiere.

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Tradución: Thaís Rufino de Azevedo

Monseñor Jonas Abib
Fundador de la Comunidad Canción Nueva

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