Ser firme, incluso en la tribulación

12/04/2017

Entienda la importancia de ser firme aún en las tribulaciones

Tu necesita de una respuestas de Dios. No desesperes, espera en el Señor, cree. Él actuará en el tiempo oportuno. “Hijo, si te decides a servir al Señor, prepara tu alma para la prueba. Endereza tu corazón, sé firme, y no te inquietes en el momento de la desgracia. Unete al Señor y no se separes, para que al final de tus días seas enaltecido. Acepta de buen grado todo lo que te suceda, y sé paciente en las vicisitudes de tu humillación. Porque el oro se purifica en el fuego, y los que agradan a Dios, en el crisol de la humillación. Confía en él, y él vendrá en tu ayuda, endereza tus caminos y espera en él” (Eclo 2, 1-6).

Ser firme, incluso en la tribulación 2

Foto: Archivo CN

“Hijo, si entras para el servicio de Dios, manténgase firme en la justicia y en el temor, y prepara tu alma para la probación”. Dios se acerca de nosotros cuando estamos más débiles, cuanto más necesitamos de Él, más Él se acerca de nosotros. Los días dolorosos viene para todos, todos experimentan la angustia y el miedo. Y tu, que conoces Jesús, preparate.

Dios nos conoce, cuando el dolor, “aprieta”, nosotros nos cansamos y Lo perdemos delante de nuestros ojos. Son días de oscuridad, días de dolor. El Señor dice: “Mi hijo, no te perturbes”, sin embargo parece que tu estas solo, Él esta contigo. Las personas pueden decir que tu estas abandonada por Él, pero no escuches a ellas. La tentación quiere que te sientas abandonado.

No escuches al demonio

Ya sufrió horrores, los amigos y incluso la esposa de él le pidieron que abandone a Dios, pero él permaneció seguro. Todo pasa. Su dolor va pasar. La dificultad va pasar, no de oídos al demonio, porque en la dificultad el Señor también esta contigo. “No te perturbes en el tiempo de la infelicidad, sufrió las demoras de Dios; dedicate a Dios, espera con paciencia, con el fin de en el momento correcto tu vida se enriquecerá”.

Espera en Dios, porque su sufrimiento pueden haber huido de tu control, pero no huiras de Él. ¿Qué seguridad nosotros tenemos? Nuestra seguridad es el Señor. Nuestra belleza pasa con el tiempo; la inteligencia, con una enfermedad, por eso, nuestra seguridad es el Señor.

Cuando su oración demorar para ser atendida, espera en Dios, porque, en el tiempo de Él, ella va ser atendida. Ten confianza en Él, continua rezando, porque la oración es justamente esa confianza. Dios va atenderla [oración], pero no en el tiempo que tu quieres, pero no en el tiempo que tu quieres, pero en el mejor momento para ti. El Señor la ayuda en el tiempo propicio. La ayuda divina nunca llega tarde, llega en el tiempo correcto. Solo aquel que ten confianza en Él recibirá lo que pide.

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Es muy fácil esperar, porque quedamos angustiados, ansiosos, pero las cosas de Dios no son así. El tiempo del Señor no es el nuestro. Cuando plantamos una semilla, tenemos que regarla, esperar hasta que nazca. ¡Por lo tanto, paciencia! El Padre ni camina en nuestro tiempo, en el tiempo de nuestra exigencia, pero en el tiempo de Él.

Mientras espera en el Señor, sea fiel y “Acepta todo lo que te ocurre. En el dolor, permanece firme; en la humillación, tiene paciencia. Porque es por el fuego que se experimentan el oro y la plata, y los hombres agradables a Dios”. ¡Esperar es muy difícil! Es ser probado; esperar en Dios no es fácil.
Espere el tiempo de Dios. Acepta lo que te sucede. Tima tu sufrimiento y presenta a Dios, diciendo: Señor, yo no comprendo, pero quiero enfrentarlo con el Señor.

De a Dios lo que es de Dios, que es el primer lugar. Confiá en Él, abandonate en Él. Nuestro dolor es curado con amor, por eso, deja cuidar de ti, no es el tiempo que sana la herida, pero es el amor. Dios nos purifica sanando y nos sana purificando.

Cuando sufrimos lejos del Señor, morimos. Si nuestro sufrimiento no tiene sentido, morimos. Quien reza es sanado. La oración hace toda la diferencia; tu cuerpo puede desalentar, pero tu no.

Felices los que lloran, porque el Señor se conmueve con sus lagrimas, porque delante de Él abrimos nuestro corazón.

Márcio Mendes
Comunidad Canción Nueva

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