¿Sera que el matrimonio esta fuera de moda?

El matrimonio necesita ser una relación de cambio y complicidad vivida por la pareja

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Foto: Daniel Mafra/cancaonova.com

Vivimos lo que muchos sociólogos dicen: una pos modernidad, caracterizada por cambios drásticos en el modo se ponerse en el mundo; y en eso el hombre moderno no es lo mismo que lo de antes, él es fuertemente influenciado por estos cambios caracterizadas por la descontrucción de seguridades como relativismo, pluralismo, falta de referencias, crisis afectivas, consumismo desenfrenado, superficialidad, culto al cuerpo, pierda total de sentido entre otras cosas; además, el individualismo parece asumir un lugar de destaque.

¿ Que esta clase de sociología tiene a ver con el verdadero amor? Todo, porque él sabe sufrir con cambios. Nos damos cuenta de este resultado en la dinámica del matrimonio. Casarse es tener una disposición de vivir la vida conyugal, además, esto ha sido amenazada por la valorización de la posible libertad, la satisfacción de cada cónyuge en detrimento del otro, la pierda de una zona de interacción entre ellos y, así, una consecuentemente dependencia de enfermedad.

El desafió del matrimonio

Si la modernidad favorece al individuo del relativismo, cada uno puede actuar como lo que es conveniente, lo que lleva cada uno a crear su idea y regla sobre respeto del amor, del hombre, de la mujer, de la familia y de la familia y de la fidelidad; entre otras ideas la propria idea sobre el matrimonio. Si podemos ser todo, acabamos no siendo nada; y el nada es vació, por eso acompañamos muchos matrimonios vacíos.

Estamos de tal forma viviendo este vació del pensamiento, de que todo puede, y acabamos viviendo la vida de la forma que conviene, no nos pontificando a vivir las exigencias de una vida a dos. De esta forma, corremos el riesgo de valorizar el matrimonio solo cuando él nos proporciona una sensación del bienestar, no tiene la fuerza interior para enfrentar las experiencias difíciles que hacen parte de estar a dos siendo uno.

¡Sé que casar es muy bueno, pero, como todo que es bueno tiene su valor, luego su precio para ser pago! Como es doloroso acompañamos parejas que se casan, pero, desgraciadamente, continúan con la cabeza de solteros. Son parejas que no con parejas. Los hombres quieren continuar con la vida como era antes y las mujeres reclaman. El derecho de ser lo que quieren y hacer lo que quieran. No consiguen harmonizar la individualidad y la vida conyugal y acaban por vivir el individualismo.

Ser un solo en perder la esencia

El individualismo es destructivo al amor verdadero, porque hace con que miremos solo para nuestros ombligo, mientras la individualidad nos lleva a ser nosotros mismos para el otro.

Cuando estoy en el individualismo, busco caminos fáciles, inmaturo e infantil, no permite que el otro aparece, porque eso me convierte en lo que “no se ve”, y luego se instala el conflicto conyugal; y ni de lejos hay lugar para la hermosa experiencia de la vida conyugal. El matrimonio es utilizado para satisfacer solo necesidades individuales sin compromisos largos, teniendo como resultado personas fragmentadas.

El matrimonio es fuente de integración. Cuando existe amor verdadero, dos personas enteras pueden ser ellas mismas, son libres y autenticas en lo que tiene de bueno y no tan bueno, pero ambos salen enriquecidas con esta relación. ¡La construcción de la vida conyugal se convierte de alimento para el amor, y jamas un campo minado donde, cualquier momento, sucederá una gran explosión!

¿Como ser dos siendo uno, y uno siendo dos? ¡Aquí esta el desafío! La aventura de vivir, rimar la individualidad con la vida conyugal.

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Adriano Gonçalves
Misionero de la Comunidad Canción Nueva. Cursó Filosofía en el Instituto de la Comunidad y es Psicólogo por la UNISAL (Lorena). Conduce el programa “Revolución Jesús” en la Tv Canción Nueva.

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