Tu Palabra me da vida

“Tu Palabra me da vida, confío en Ti Señor. Tu Palabra es eterna, en ella esperaré”

Así dice la letra de una antigua canción de misa que se canta después de la lectura del Evangelio en muchas iglesias de América Latina. Y sí, es verdad. La Palabra de Dios nos da vida. Es uno de los mejores instrumentos que usa el Señor para regalarnos vida. Lo dice el mismo Jesús en Mateo 4,4. “Escrito está: ‘No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. (Mateo 4, 4). Es Jesús quien quiere alimentarnos, regalarnos vida, pero no cualquier vida, sino una vida abundante, una vida rica a través de la Palabra. En realidad, lo que quiere regalarnos es su propia vida.

Fuente: Archivo CN/ cancionnueva.com.es

Fuente: Archivo CN/ cancionnueva.com.es

Como se lee en Juan 1, 1-2. “En el principio ya existía la Palabra; y Aquel que es la Palabra estaba con Dios y era Dios. Él estaba en el principio con Dios. Por medio de él, Dios hizo todas las cosas; nada de lo que existe fue hecho sin él”. (Juan 1, 1-2).

¿Quién es ese Aquel del que habla la Biblia? ¡Es Jesús! ¡Es Dios-Hijo! Por lo tanto, ésta es una gran noticia: ¡Jesús es la Palabra de Dios! O como dijo San Juan Pablo II a los jóvenes chilenos en 1987: “Jesús era la Palabra que Dios tenía que decirle al mundo”.

Alimento para vivir

La Palabra de Dios es un alimento, que nos da vida abundante, vida celestial, porque en ella nos encontramos con Jesús mismo: ¡aquel que es la Palabra! Por lo tanto necesitamos alimentarnos constantemente, diariamente de Jesús-Palabra. Funciona igual que cualquier alimento. Si no comemos alimento, nos desnutrimos y morimos. Lo mismo ocurre con nuestro alimento espiritual que es la Palabra de Dios. De hecho, la Biblia se autodescribe como leche, agua, pan, y carne. ¿Qué tienen en común todas estas cosas? Que son alimentos, que si no los comes o bebes regularmente, morirás.

¡No fuimos destinados para vivir sin la Biblia! La Biblia es esencial porque nos da vida. Una vida abundante.
De ahí que sea tan importante leer y meditar diariamente la Palabra de Dios. Sí, diariamente (¿O te alimentas una vez a la semana?). Una de las maneras que recomiendo es hacer el estudio bíblico según el método del fundador de la Comunidad Canción Nueva, monseñor Jonas Abib: “La Biblia en mi Vida Diaria”. Se trata de una forma fácil de realizar el estudio y que a lo largo de los años ha cambiado la vida de muchas personas. Pero hay que hacerlo diariamente. Porque la Palabra nos va cambiando día a día. Es Jesús-Palabra sanándonos, transformándonos…

Ahora este estudio de la Palabra debe realizarse siempre en un clima de oración, clamando la presencia del Espíritu Santo. Porque si no, podemos correr el riesgo de realizar el estudio de la Palabra de una forma intelectual o mediante razonamientos. Y ese no es el sentido. El estudio diario de la Palabra es un medio para entrar en oración, para entrar en intimidad con Jesús, que es la Palabra de Dios. Para ser uno con Él. Como dice Monseñor Jonas: “sucede igual que en la Eucaristía, es una osmosis. Es Jesús que entra en ti y forma un solo ser contigo”.

Una transformación radical

Dios nos dio la Biblia para transformar nuestra vida, no solamente para informarnos. Si no existe oración, lo que leemos en la Biblia será solo información. Si lo hacemos en oración, la Biblia contribuirá a nuestra transformación.
Pero esa comunión espiritual, ese encuentro transformador es estéril si solamente queda guardado en nosotros. Debemos nutrirnos de la Palabra de Dios para poder comunicarla a los demás a través de nuestra vida, de nuestro comportamiento, de nuestras palabras.

.:La Palabra de Dios tiene fuerza liberadora
.:La Palabra de Dios debe estar en nuestra boca
.:¿En que la Palabra de Dios puede ayudarme?

A un sabio hombre le preguntaron una vez: a su juicio, ¿cuál es la mejor traducción de la Biblia? Y el respondió: “La que traduces en tu propia vida”. Porque de eso se trata el estudio diario de la Palabra de Dios, de Jesús-Palabra. Si no traduces la Palabra de Dios en tu vida, no estás estudiando la Palabra de la manera en que Dios lo pensó.
“Pero no basta con oír LA PALABRA; hay que ponerlo en práctica, pues de lo contrario se estarían engañando ustedes mismos” (Santiago 1,22).

La Palabra de Dios, Jesús Palabra, provoca un CAMBIO RADICAL en nosotros. El propósito de la Biblia es mucho más que sólo mostrarnos lo que está mal en nuestras vidas o cómo deberíamos vivir. Dios nos dio su Palabra para trasformar radicalmente nuestras vidas. Para tener esa vida abundante. Esa misión transformadora de la Palabra de Dios se describe en la misma Biblia. Por ejemplo, se autodenomina un martillo. “¿No es acaso mi palabra como fuego, y como martillo que pulveriza la roca?” (Jeremías 23, 29). También como una espada. “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que cualquier espada de dos filos” (Hebreos 4,12). Todas son herramientas diseñadas para hacer cambios radicales. Porque Dios pretende que su Palabra cambie dramáticamente nuestras vidas.

¿Y tú, quieres que vivir ese transformación dramática y radical a través de la Palabra de Dios? “Ten siempre en tus labios las enseñanzas del libro de la ley; medítalo día y noche para cumplir exactamente todo lo que está escrito en él. Así prosperarás en todas tus empresas y tendrás éxito”. (Josué 1,8)

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Alejandro Manríquez Herrera
Coordinador
Grupo de Amigos Canción Nueva Chile

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