Un guía fácil para quien quiere rezar constantemente

“Señor, enséñanos a orar” (Lc 11, 1). Ese fue el pedido de uno de los discípulos de Jesús..Y, aún hoy, muchas y muchas personas hacen el mismo pedido; ellas traen dentro de sí el mismo deseo, la misma voluntad y, de alguna forma, sea con los labios o con el corazón, dicen: “¡Yo también quiero, Señor, aprender a rezar!”.

Si estás leyendo este artículo, seguramente es una de estas personas que quieren aprender a rezar. Pero la cuestión es: ¿cómo rezar?

Probablemente, alguna vez en la vida, has escuchado frases como: “Tú necesitas rezar” o “Si tu no rezas, nada va cambiar en tu casa”. Además, lo que no es muy común escuchar es la explicación sobre como rezar. Eso nos hace recordar lo que dijo un santo: “Decir para una persona: “Mira”, sin enseñarla a rezar es más o menos lo mismo que decir a un estrangero: “Habla mi idioma”, pero sin enseñarlo “como” hablar” (San Teófano).

Foto: by Getty images /Tinnakorn Jorruang

¿Cómo rezar en siete pasos?

Es por eso que muchas personas, mismo queriendo rezar, se sienten muchas veces perdidas, sin saber como comenzar y como poner en práctica ese deseo, esta inspiración.

Otros incluso comienzan, pero, después de un momento, por falta de orientación y constancia, desaniman y van poco a poco abandonando la vida de oración.
San Padre Pio decía que “el mundo incluso podría existir sin el sol, pero nunca sin la Santa Misa”, y yo, humildemente, parafraseo diciendo: “El ser humano incluso podría existir sin el corazón, pero nunca sin la oración”.

Pare y reflexiona sobre la oración

Ahora, quería que tu hiciera un ejercicio de pensamiento. Imagina que estás pasando en una calle y un reportero le aborda con la siguiente pregunta: “¿Tú rezas? ¿Todos los días?”.

Delante de tal cuestionamiento, ¿cuál de las respuestas abajo es la tuya?

-Respuesta 1: “Yo quería, pero no rezo, porque, en realidad, no sé como comenzar”.

-Respuesta 2: “Yo quería, pero no rezo, porque no sé rezar y tampoco sé como hacer”.

-Respuesta 3: “Yo sé rezar, pero no todo el día.. Es que yo trabajo mucho, cuando quedo cansada(o).. ¡Tú ya sabes, no es! Todavía, no da para rezar”. Aquí, queda evidente que hay señales de inconstancia.

-Respuesta 4: “Yo rezo siempre, pero cuando tengo dificultades, problemas etc…” Quien responde así muestra que su relación con Dios no es por medio de la paternidad/amistad, y sí en la relación “víctima bombero”, es decir. Él solo recuerda en casos de emergencia.

-Respuesta 5: “Yo rezo sí, pero no tengo solo “una forma” de rezar. Yo rezo de la manera que puedo, de la forma que me viene a la cabeza en aquel momento”. Casi siempre, rezar “de cualquier manera” no engendra fidelidad, constancia y, especialmente, profundidad en la oración.

-Respuesta 6: “Ah…. “Yo rezo todo el momento, en todo lugar, en el autobús, en el coche, caminando, pero no tengo tiempo en casa para eso”. Aún que San Pablo dijo: “Oren sin cesar” (1 Tes 5, 17), en la mayoría de las veces, lo que las personas quieren decir con eso es que aún no comprenden la importancia de reservar un tiempo exclusivo – particular, propio – estar a solos con Dios; así, acaban haciendo de “improviso” un disfraz para la superficidad espiritual.

-Respuesta 7: “Yo rezo, pero solo cuando siento ganas. Dios ve el corazón y no quiere que recemos sin ganas, ¡no es!

Sí, Dios ve el corazón (1Sam 16, 7), pero cuando no tenemos ganas de rezar, es en ese día que más debemos hacerlo, porque es cuando más necesitamos. Y, al contrario que mucha gente piensa, es en los días que Él más nos espera.

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No desista de la vida de oración

Si no te has identificado con ninguna de las respuestas, siéntese autorizado a no más seguir leyendo este pequeño manual de oración. Si, por otro lado, estás o ya estuvo de acuerdo alguna vez en la vida con alguna de las respuestas que mostramos, estás invitado a proseguir en la lectura. ¡Adelante!

Antes de dar el primer paso en este camino hacia el encuentro con Dios en la oración, quiero recordarlo que existen, por supuesto, otros métodos y medios para rezar, y aquí presento solo uno de ellos – que es, posiblemente, uno de los más sencillos, prácticos y fáciles.

Ahora sí, ya puedes avanzar paso a paso: tiempo, lugar, Padre – Nuestro y Ave – María, perdón, alabanza, pedir y escuchar.

Del libro “La oración en 7 pasos”, del sacerdote de la Comunidad Canción Nueva, Padre Sostenes.

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