Uso de tecnologías por niños y adolescentes y sus riesgos

Estudios muestran que el cerebro superexpuesto a tecnologías puede ocasionar un déficit en su funcionamiento.


Todos los extremos suelen hacer mal, como el exceso o falta de alimentos o de agua o el exceso de velocidad de carro. Con la evolución de la tecnología y la facilidad para acceder a ella, un nuevo cuestionamiento surge en casa: ¿Cuál es el riesgo de esa creciente exposición a los dispositivos de los medios? Tablets, notebooks, TVs, celulares… Todos los equipos son parte de nuestra vida pero pueden y deben ser utilizados de una mejor forma por nuestras familias.

Los niños tienen facilidad de adaptación y de aprendizaje, en realidad interactúan más rápidamente con la tecnología porque muchas veces encuentran a los adultos usando esos equipos y aprenden por observación.

Investigaciones científicas muestran un aumento del riesgo de varios problemas emocionales y neurológicos ante el uso superior a cuatro horas diarias de aquellas tecnologías. Cuanto más pequeños, se indica menos tiempo para el uso de las tecnologías. Pero la realidad que encontramos es bien diferente.

usotecnologias

¿Cuáles son los riesgos relacionados? Tales investigaciones revelan que los principales perjuicios son: sensación de soledad, depresión, obesidad, ansiedad, baja autoestima y aumento de agresividad. Las investigaciones en diferentes universidades renombradas, indican que buena parte de los adolescentes que suelen pasar mucho tiempo conectados sienten desánimo, tristeza o depresión por lo menos una vez por semana. Este sentimiento de vacío puede ser potencializado en una casa donde todos, en las posibles oportunidades de convivencia, se encuentran “conectados” y “aislados” en sus mundos.

Todos en casa están con sus celulares, tablets y computadoras, muchas veces en un mismo ambiente pero con “cero interacción”. No existen cenas ni conversas en la mesa. Se habla poco, nadie cuenta historias de vida, ni se habla sobre lo que les pasó durante la semana ni temas similares.

¿Existe, entonces un riesgo físico? Los estudios muestran que el cerebro superexpuesto a esas tecnologías puede tener un déficit en su funcionamiento tanto en ejecución como en atención, puede sufrir atrasos de aprendizaje, rabia expresiva, más impulsividad , dificultad de concentración, entre otros (Small 2008, Pagini 2010). Cuestiones de concentración y memoria (sin concentración es más complicado almacenar dados en nuestro cerebro) suceden porque el cerebro toma atajos hasta el corte frontal para lidiar con rapidez de información. (Christakis 2004, Small 2008). Así, si un niño tiene dificultad de concentración también tendrá dificultad para aprender. En ese sentido podemos pensar que esa sea una de las causas del aumento de casos de déficit de atención e hiperactividad especialmente entre niños.

El camino no es prohibir el uso, sino la conciencia del mismo y su adecuación para cada etapa de edad recordando que el apego al uso de tecnologías puede llevar a prejuicios desnecesarios. Cariño, amor, interacción social, contacto y otras actividades hacen parte de nuestro desarrollo saludable.

¿Cómo tú y tu familia han usado la tecnología? Reflexiona sobre eso.

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Elaine Ribeiro
Psicóloga Clínica y Organizacional, colaboradora de la Comunidad Canção Nova

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