Vía Crucis del Santuario del Padre de las Misericordias

PRIMERA ESTACIÓN: JESÚS ES CONDENADO A MUERTE

Te adoramos, Cristo, y te bendecimos. Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Jesucristo fue entregado en las manos de hombres crueles, que acusaron,  agredieron, y condenaron a un inocente. Nuestro Señor reveló la faz misericordiosa del Padre e infelizmente recibió como respuesta la traición y condenación.

La crueldad del ser humano no está solo en la violencia física que hoy en dia no puede descartarse, sino también en la mente y en el corazón de las personas.

Padre de las Misericordias, ten piedad por las veces que condené a mi semejante. Perdón por  mi posición de juez injusto, que apenas condena y se siente mejor que el otro.  Misericordia!

Al morir crucificado tu Jesús es condenado por tus crímenes, pecador, por tus crímenes pecador.

Rezar: Padre Nuestro, Ave Maria y Gloria al Padre

SEGUNDA ESTACIÓN: JESUS LLEVA LA CRUZ

Te adoramos, Cristo, y te bendecimos. Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Jesús recibe el madero, la Cruz. Con este gesto, Él ahora nos muestra, no con palabras, sino con la propia vida, lo que había dicho: debemos tomar la cruz cada día y seguirlo. Sin reclamar, sin murmurar, Jesús asume la misión que recibe del Padre, Él entiende que la Cruz no es un peso, sino el medio para salvar a la humanidad.

Hoy en día las personas huyen de la cruz, no quieren compromisos, la cruz aún es vista negativamente como un símbolo de sufrimiento pues nadie quiere sufrir, todos quieren una vida fácil.

Padre misericordioso, tú me enseñas a través de vuestro Hijo Jesús, que debo tomar la cruz cada día, debo asumir mi filiación divina y mis limitaciones humanas, debo entender que la cruz y el sufrimiento, muchas veces no son consecuencias del pecado o un castigo, sino un instrumento para mi salvación. Señor, hoy tomo mi cruz de hoy, y debo cargarla y verla con gratitud y esperanza de salvación. Amén.

Con la cruz es cargado, y del peso, abatido, morirá por tu amor, morirá por tu amor.

Rezar: Padre Nuestro, Ave Maria y Gloria al Padre

TERCERA ESTACIÓN: JESUS CAE POR PRIMERA VEZ

Te adoramos, Cristo, y te bendecimos. Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Jesús cae por primera vez. La Cruz del Señor es pesada, los chicotazos son deshumanos, la caída es inevitable, pues el Señor llevaba no solo el peso y el dolor, sino el mundo.

El Señor cae por los pecados de la humanidad, ya los hombres caen por sus propios pecados, vicios, orgullo, indiferencia. Ojalá al caer, ellos también tuviesen la misma actitud de Jesús: levantarse y proseguir.

Padre de las Misericordias, mis caídas son innumerables y muchas veces inevitables, intento no caer pero mi debilidad, mis límites, mi autosuficiencia, me impiden de permanecer de pie. Flaqueo como ser humano que soy, por eso cuento con Vuestra Gracia, para levantarme y proseguir. Amén.

Por la Cruz tan oprimido, cae Jesús desfallecido, por tu salvación, por tu salvación.

Rezar: Padre Nuestro, Ave Maria y Gloria al Padre

CUARTA ESTACIÓN: ENCUENTRO DE JESÚS CON SU MADRE MARIA

Te adoramos, Cristo, y te bendecimos. Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.

El camino para hacer la voluntad del Padre no es fácil. ¿Quién se anima a hacer algo bueno cuando es maltratado, ignorado y despreciado?

En este camino de dolores, Jesús encuentra un consuelo, la presencia de madre, María. . ¿Será que las madres sufren por sus hijos? Maria sufrió al ver a su Hijo en aquel estado, condenado.

Justamente en este camino está Maria. La madre no se olvida de su hijo, y aunque lo olvidase, el Padre, con cariño de madre, lo acogería.

Padre misericordioso, que escogiste a María para ser la Madre del Salvador, ayúdame en este camino. Que la Madre de Jesús, sea también consuelo, presencia en mi vida. Madre, paso por varias dificultades, tribulaciones, y tengo ganas de desistir. Que tú, que eres Madre de Misericordia, me animes a perseverar en la obediencia a los mandamientos del Señor. Amén!

De Maria lagrimosa, en el encuentro lastimoso, ve la viva compasión, ve la viva compasión.

Rezar: Padre Nuestro, Ave Maria y Gloria al Padre

QUINTA ESTACIÓN: JESÚS RECIBE AYUDA DE SIMÓN CIRINEO

Te adoramos, Cristo, y te bendecimos. Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Jesús es Dios, es la segunda Persona de la Santísima Trinidad, el es Todo poderoso. Pero a pesar de eso, El quiso la ayuda de hombres, criaturas frágiles y limitadas. Qué gran lección de humildad Nuestro Señor nos muestra.

Jesús escogió algunas personas y les concedió autoridad para ayudarlo en el ministerio. Claro que el Señor sabía de las debilidades de los discípulos, pero aún así, les concedió un voto de confianza, les dió responsabilidaes y hasta en uno de los ultimos momentos de su camino en la tierra, contó con la ayuda de Simón el Cirineu

Padre de las Misericordias, el Señor envió Vuestro Hijo Jesús para salvar la humanidad del gran mal: el pecado. Vuestro HIjo Jesús hizo bien todas las cosas, a pesar de eso, quiso ayuda de los hombres, para vuestra obra.  

Me das esta gran lección: No soy bueno solo, solo no puedo. Cura Señor, todo mi egoísmo pues muchas veces quiero hacer las cosas a mi manera, no me abro a los otros, no comparto y por eso me equivoco. Padre, misericordia, pues Tú, siendo Dios, quisiste compartir lo mejor y yo también necesito compartir lo mejor que tengo y acoger al otro como hermano y no como enemigo.

En extremo desmayado, tuvo auxilio tan cansado recibiendo el cirineo, recibiendo el cirineo

Rezar: Padre Nuestro, Ave Maria y Gloria al Padre

SEXTA ESTACIÓN: VERONICA ENJUAGA EL ROSTRO DE JESUS

Te adoramos, Cristo, y te bendecimos. Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Verónica enjuaga el rostro de la Misericordia, Jesucristo. En el camino, Jesús fue consolado por su mamá, por el Cireneo y ahora por Verónica. Verónica tiene compasión de Aquel que es la Compasión. Su gesto de enjuagar el rostro ensangrentado del Señor tuvo como resultado la faz de la Misericórdia impresa en aquel paño. La experiencia con Cristo llevó a aquella mujer a revelar la faz del amor.

En nuestros días el ser humano necesita no solo de palabras sino de los testimonios. El cristiano precisa honrar este nombre pues si no es así, no tiene sentido. Ser cristiano es revelar a Cristo. Ser crisitano es presentar la Misericordia del Padre.

Padre misericordia, perdón por las veces que aún ostentando el nombre de cristiano, no revelé Vuestra Sagrada Faz. Perdón por las veces que no viví la caridad, y por eso no convencí, porque el convencimiento no viene solo de las palabras, sino principalmente por la buena conducta, por el amor impreso en el corazón y en la vida. Amén.

Su rostro ensangrentado, por Verónica enjuagado, contemplamos con amor, contemplamos con amor.

Rezar: Padre Nuestro, Ave Maria y Gloria al Padre

SÉPTIMA ESTACIÓN: JESÚS CAE POR SEGUNDA VEZ

Te adoramos, Cristo, y te bendecimos. Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Jesús cae por segunda vez. . ¿Quién dijo que en nuestra vida no habrían dificultades? Ni siquiera el Hijo de Dios fue privado del camino pesado de la Cruz.

La segunda caída muestra que las fuerzas de Jesús se están acabando. . ¿Qué cruz pesada es esa? Y pensar que Aquel que no tuvo pecado estaba ahí en el suelo. ¡Cuánta humillación! . ¿Por qué  todo eso? Por amor, solo por amor.

Padre de las Misericordias, Vuestro Hijo se hizo pecado para salvarme. Que en mis caídas yo no me olvide de ese amor tan grande que el Señor tiene por mí. Señor, aunque sienta que mis fuerzas se están acabando, levántame con vuestra misericordia. Amén.

Otra vez desfallecido, por los dolores abatido, cae en tierra el Salvador, cae en tierra el Salvador.

Rezar: Padre Nuestro, Ave Maria y Gloria al Padre

OCTAVA ESTACIÓN: JESUS CONSUELA A LAS MUJERES DE JERUSALEN

Te adoramos, Cristo, y te bendecimos. Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Jesús, el hombre Dios, el Dios hombre, comprende el sufrimiento humano. A pesar de que estuviese en uno de los peores momentos, aún asi, el Hijo del Padre Amado fue capaz de consolar a las mujeres de Jerusalén.

Que gran amor tienes Señor por los hombres y por las mujeres. Él es el Consolado. Cuantas veces El se compadeció de los necesitados, curando la ceguera, la lepra, la parálisis; Hoy,  cuántos necesitan ser consolados?

Padre misericordioso, ven en mi socorro, en mi auxilio, pues necesito ser consolado. Sufro por mis pecados, sufro porque soy humano, a veces hago el bien sin querer y cuando quiero hacerlo, me equivoco. Consuélame Señor en mis dolores, en mis enfermedades físicas e interiores. Amén.

De las matronas piedosas, hijas de Sión llorosas, es Jesús consolador, es Jesús consolador.

Rezar: Padre Nuestro, Ave Maria y Gloria al Padre

NOVENA ESTACIÓN: JESÚS CAE POR TERCERA VEZ

Te adoramos, Cristo, y te bendecimos. Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Jesús cae por tercera vez.  Alguien duda de que el camino hecho por Jesús no fue fácil?  Que pasaba en la cabeza de Nuestro Señor?  Será que pensó en desistir?  Se habría desanimado?

Realmente cualquier ser humano habría desistido, desanimado, a no ser que tuviese fe y la fuerza divina. Jesucristo cae por tercera vez debido a los azotes, a los golpes y al peso de la Cruz. Cuanto más caminaba para hacer la voluntad de Dios, venían más enfrentamientos, agresiones al cuerpo y al alma. Hoy los cristianos sufren porque buscan hacer la voluntad de Dios. Son llamados a perseverar siempre, a nunca desistir, aunque sufran, sean cacheteados y caigan. El Padre misericordioso viene en auxilio y a través de su Hijo, envía el Espíritu Santo.

Padre de las Misericordias, ayúdame en mis caídas, que son muchas.Soy tentado a desistir, porque me siento sin fuerzas. Te pido que envíes sobre mi, por Jesús, Vuestro Espíritu Santo, pues aunque vengan los ataques, las persecuciones del cuerpo y del alma, por el hecho de estar siguiéndote, que tú siempre me levantes, que Vuestro Espíritu me conduzca. Amén!

Cae por tercera vez postrado, por el peso duplicado, de los pecados y de la Cruz, de los pecados y de la Cruz.

Rezar: Padre Nuestro, Ave Maria y Gloria al Padre.

DÉCIMA ESTACIÓN: JESÚS ES DESPOJADO DE SUS VESTIDURAS

Te adoramos, Cristo, y te bendecimos. Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Jesús está cerca de la crucificción y es despojado de sus vestiduras.

El camino hacia el Calvario fue un camino de humillación, las autoridades no Lo respetaron, el Amor no fue amado, desnudaron al Señor.

Hoy, infelizmente, la nudez es cultivada, propagada como natural, es un medio de expresar la ‘libertad’. Así, el cuerpo del ser humano se volvió un objeto, un producto. El hombre perdió la noción de lo sagrado, de que su cuerpo es morada de lo divino y por eso, no debe ser banalizado, vendido o comprado.

Padre misericordioso, la desnudez de vuestro hijo me muestra que debo cuidarme, que soy templo de Vuestro Espíritu, que soy sagrado también exteriormente. Perdón Señor por las veces que usé ropas inadecuadas, que me desnudé frente a otras personas para seducirlas e inducirlas al pecado. Perdón porque no me cuidé. Señor, que vuestra desnudez de amor cubra mi desnudez de malicia y seducción. Amén.

De sus ropas despojado, por verdugos maltratado, te veo mi Jesús, te veo mi Jesús.

Rezar: Padre Nuestro, Ave Maria y Gloria al Padre.

DECIMOPRIMERA ESTACIÓN: JESÚS ES CLAVADO EN LA CRUZ

Te adoramos, Cristo, y te bendecimos. Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Jesús es clavado en la Cruz. Durante todo el camino, la cruz fue pesada y compañera, pero ahora ya no es llevada, pues se une a Cristo por los clavos.

El Hijo se une al madero con el objetivo de, escandalosamente, amar a los hombres en lo alto de ese Calvario. Si antes, en el primer Paraíso, vino la perdición por la desobediencia, ahora el Señor en el árbol de la Cruz, por la obediencia, redime a los pecadores y trae la salvación.

Padre de las Misericordias, vuestro hijo fue clavado en la Cruz. Él se hizo pecado para salvarme, llevó la cruz, en ella fue clavado por obediencia. Señor, hoy pido que sea crucificado todo lo que me separa de Ti. Toma en vuestra Cruz mis pecados. En esta hora decido romper con todos los pecados. Que en la cruz sean clavados todos los males que me separan de Ti. Amén!

Sois por mi en la cruz clavado, insultado, blasfemado, con ceguera y furor, con ceguera y furor.

Rezar: Padre Nuestro, Ave Maria y Gloria al Padre

DECIMOSEGUNDA ESTACIÓN: JESÚS MUERE EN LA CRUZ

Te adoramos, Cristo, y te bendecimos. Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Jesús muere en la Cruz, ‘todo está consumado”, el Hijo Amado del Padre cumplió Su misión, fue obediente hasta la muerte, y muerte de Cruz.

Tal vez quien pasase por ahí diría que fue un fracaso, que todo lo que Él había hecho había sido en vano, tal vez diría: y ahora? murió?

En la caminata cristiana, o en este camino que cada ser humano hace, no todo sale bien, muchas veces viene el desconsuelo, la desesperanza, y todos, sin excepción, pasan por eso. Mientras que para el cristiano existe una luz, las palabras del Señor, sus enseñanzas, hablaban de este momento de muerte y también de resurrección, la muerte es algo seguro para todos y que la muerte sea para las realidades pecaminosas que persisten en acompañar al hombre.

Padre misericordioso, en la muerte de Tu Hijo en la Cruz, mi muerte para el pecado, en su muerte de Cruz surge vida nueva. Señor, que muera en mí, todas las realidades que me alejan de Tu amor, Tu Cruz no es maldita, es bendita porque es Salvación. Amén.

Por mis crímenes padeciste, mi Jesús por mí moriste, Oh cuán grande es mi dolor! Oh cuán grande es mi dolor!

Rezar: Padre Nuestro, Ave Maria y Gloria al Padre

DECIMOTERCERA ESTACIÓN: JESÚS ES BAJADO DE LA CRUZ

Te adoramos, Cristo, y te bendecimos. Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Jesús es bajado de la Cruz. Maria, el primer regazo que lo recibió como bebé, la promesa de salvación, es ahora el mismo regazo que lo recoge después de una jornada dura y sufridora.

Antes, María acogía la fragilidad de un niño y ahora recoge en sus brazos la fragilidad de un hombre con Su misión cumplida. Que María, la Madre del Señor continue acogiendo a los que sufren. Ella es la Pietá, la Piedad, la Madre de la Misericordia.

Hoy los hombres y las mujeres necesitan el regazo de Madre. Que Maria, Madre de la Misericordia, acoja a tantos hijos e hijas que se pierden por falta de una acogida y una amistad verdadera.

Padre de las Misericordias, amaste a la humanidad a través de Vuestro Hijo Jesús, le diste a Él una madre, María, la Madre de la Misericordia. “Madrecita del Cielo, acógeme en tu regazo, necesito consuelo, amor y cuidado. Un poco antes de la muerte de su Hijo, El te encargó recogerme. Madrecita, acógeme y ámame. Amén!

Del madero te quitaron, y a la Madre te entregaron, con que dolor y compasión, con que dolor y compasión.

Rezar: Padre Nuestro, Ave Maria y Gloria al Padre.

DECIMOCUARTA ESTACIÓN: JESÚS ES COLOCADO EN EL SEPULCRO

Te adoramos, Cristo, y te bendecimos. Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.

El Hijo de Dios, habiendo cumplido con su misión en obediencia al Padre, es colocado en el sepulcro. El dolor de aquellos que lo querían, fue muy grande. La inseguridad, el miedo y el dolor de la pérdida no se podía medir. No es fácil perder a alguien querido. Cuando alguien es sepultado, la conmoción es inevitable, pues se siente la falta de la presencia de la persona. En la muerte de vuestro hijo, había esperanza, expectativa y consuelo. Son sus palabras, Su vida, y la promesa de la Resurrección.

Padre misericordioso, el dolor de la muerte aún es extraña, enterrar a alguien aún es doloroso para quien queda. Tu, a través de la muerte y del sepultamiento de Jesús, bendices a todas las moradas provisorias que acogen el cuerpo de seres queridos. Que por el sepultamiento de Cristo, sean sembradas en mi corazón la esperanza y el recuerdo de Sus palabras: “Al tercer día resucitará”. Yo creo en la resurrección, creo en la Vida Eterna. Aún deparandome con la separación física de los mios, llena mi corazón de alegría y esperanza por este encuentro definitivo contigo. Amén!

En el sepulcro te dejaron sepultado te lloraron, herido el corazón, herido el corazón.

Rezar: Padre Nuestro, Ave Maria y Gloria al Padre.

ORACIÓN FINAL

Padre de las Misericordias y Dios de toda consolación queremos rendirte gracias por la meditación que hicimos al recorrer el camino doloroso de Cristo, que  también es nuestro. Por el Via Crucis de Vuestro Hijo Jesucristo, nuestro Salvador, aprendemos que la vida es un presente, un don, y que los sufrimientos son inevitables, pero al mismo tiempo encontramos consuelo y esperanza en Vuestra infinita misericordia. Amén!

Rezar: Padre Nuestro, Ave Maria y Gloria al Padre.

Por la intención del Sumo Pontítice, para ganar las indulgencias.

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