Viviendo la castidad en un mundo pornográfico

11/05/2017

Conoce cómo vivir la castidad en un mundo pornográfico

Tú abres una página en internet y, de la nada, surgen un montón de “estímulos sexuales”, de publicidades y ofertas de sitios de relaciones. Abres, también, tu bandeja de e-mails y con espanto te encuentras con un gran número de Spam, en su mayoría con contenido sexual. Incluso al realizar una búsqueda en Google, dependiendo de la palabra que colocas, ¡tu computador entiende que es contenido sexual lo que deseas! ¿Cómo, entonces, vivir la castidad delante del avance del mundo pornográfico en internet?

Foto: Wesley Almeida/Canção Nova

Foto: Wesley Almeida/Canção Nova

Una investigación realizada por la revista norteamericana “The Week” reveló que:

-12% de los sitios que existen en internet son pornográficos – o, en números actuales, 76,2 millones;
-25% de los resultados en herramientas de búsqueda tienen que ver con sexo;
-28 mil usuarios de internet ven pornografía a cada segundo;
-35% de las descargas son pornográficas;
-8% de los E-mails mandados diariamente tiene un contenido sexual;
-266 nuevos sitios pornográficos son creados diariamente en internet.

De verdad, la pornografía ya dejó de estar en la sala de cine “reservada para mayores de 18 años” o de estar en el estante “oscuro” de los quioscos de revistas. Por más que tú no seas un “buscador de sitios para adultos”, caerás, de una u otra forma, en algo que insinúe sexo.

¿Cómo vivir entonces la castidad en un mundo pornográfico?

Lo primero que hay que entender es que la castidad habla de una ¡integración y no de una negación! No se trata de negar que seas afectado o afectada por un sin número de hormonas, por la atracción sexual o incluso por el deseo que traes dentro de ti por el sexo opuesto. No se puede negar que tenemos un cuerpo ¡y que funciona! Y que funciona bastante bien, ¿verdad?

La castidad tiene que verse de una forma positiva, como la integración de todo lo que pasa dentro de tu cuerpo y tu mente. De hecho, ésta es tu esencia: fuiste creado para amar y ser amado.

Ante las estadísticas nombradas más arriba, lo que más asusta no es el hecho del gran número de personas buscando pornografía (eso también), pero sí el hecho de que el ser humano está cada vez más distanciado de su esencia y, con eso, de su completa deshumanización.

¿Qué es lo que le digo a mí mismo cuando entro en el mundo pornográfico? Le digo que soy rehén de mis deseos, que puedo mirar al otro y hacerlo objeto de mi placer; con eso, le quito la oportunidad de ser un sujeto, ¡de ser persona! Muchos no consiguen vivir la castidad por el hecho de que simplemente erraron en la dirección del amor. En vez de lanzarse en relaciones de amor, se sumergen en la relación del uso y, en la mayoría de las veces, se tornan esclavos de sus apetitos sexuales.

Lee más:
.:¿Como librarse del vicio de la pornografía?
.:Perjuicios de la pornografía para la juventud
.:¿Un católico puede ir a un motel?

No se trata sólo de dejar de acceder a contenido pornográfico (eso también), pero el núcleo de esto es: ¿qué comprendo por amor, por afectividad, por sexualidad y por cuerpo? La pornografía es síntoma de algo más profundo, que necesita ser escudriñado y canalizado para un valor de humanidad y luego de Santidad.

Masturbación

Cierta vez, atendiendo a una persona viciada en la masturbación, vi su drama porque no conseguía librarse. Era algo más fuerte que, de hecho, la esclavizaba. No había alegría en su voz, pero si dolor por estar encarcelada en sus propios vicios. La masturbación era un pecado contra la castidad, pero era también un síntoma de algo más profundo que aquella persona vivía: ¡su incapacidad de amar de verdad! Incluso estando casada, la persona volvía para sí misma. ¡La fuerza del amor! Era algo narcisista, se perdía en la búsqueda de su egoísta placer.

La verdad, la pregunta que deberíamos hacernos no es “¿Cómo vivir la Castidad en un mundo pornográfico?” sino “¿Cómo amar en un mundo pornográfico?”. Y más profundamente sería bueno preguntar: “¿dónde se encuentra el hombre en un mundo de pornografías?”

Delante de tantas preguntas y pocas respuestas, sería interesante que entráramos en la escuela del amor, para, de verdad, recorrer los reales caminos del corazón, que hace de sí y del otro, sujetos de una historia que valoriza a las personas como personas, y no las transforma en objeto descartable de efímeros placeres.

Estamos juntos,
Adriano Gonçalves, Misionero de la Comunidad Canción Nueva

Comentarios