La realidad de la Iglesia es que muchas comunidades nuevas, abrazan todos los diversos estados de vida: casados, solteros, sacerdotes, célibes
En este mundo tan lastimado por el maligno surge esta novedad del Espíritu de hombres y mujeres que viven su capacidad de amar, su afectividad y sexualidad según el proyecto de Dios
Dios tiene un designio para el hombre y la mujer. Yo creo que por el Espíritu, Dios da a la vida humana, un proyecto que nos hace capaces de vivir el amor. Tal vez el maligno nos pone en la cabeza pensamientos de que nos somos capaces de amar. Pero ten la certeza, SÍ eres capaz de amar, es tu capacidad dada por Dios. Las nuevas comunidades quieren que volvamos a vivir este proyecto de Dios.
En las nuevas comunidades existen innumerables matrimonios, gracias a Dios, que viven, no sin pocas tribulaciones, lo que Dios siempre quiso para nosotros.
Hoy estamos aquí para proclamar que el amor humano es posible, sí. Que es un amor dado por Dios para amar a los demás, donarnos, servir.
Muchas veces necesitamos sanar nuestra afectividad y sexualidad, esa es una verdad, pero Dios llama a las nuevas comunidades para ayudar en esta sanación.
Dios nos da este regalo hoy en día: un carisma para vivir hombres y mujeres en una comunidad en convivencia pura.
Parte de la prédica de André Botelho
Existen canónicamente, el matrimonio, los que consagran sus vidas al celibato y el estado de vida, clerical, los sacerdotes, por así decirlo. Son estos los tres estados de vida canónicamente.
Existen realidades particulares como la viudez, la soltería, la espera hasta la concreción de otro estado.
ESTADO DE VIDA: es una vocación, un llamado de Dios. Esto configura mi identidad como persona. Como es una vocación, implica algunas cosas. Es una forma de vida a través de la cual, haré un perenne experiencia con Cristo.
¿De qué manera tú tienes una mejor experiencia con Cristo? Yo, como casado, puedo dar testimonio de que he tenido una experiencia con Cristo en este estado de vida, una experiencia viva, de santificación, de conversión. Es una experiencia mucho más que emotiva, es darse en Cristo para el otro, es encontrar la realización de mi existencia humana, es gastar la vida por aquella persona que Dios colocó en mi vida, por ella, por los hijos. El matrimonio no es un mero lugar de romanticismo.
El mundo ha transformado mucho la verdadera calidad del matrimonio, en algo romántico y sólo romántico. El matrimonio no es mera pasión, claro, que ella hace parte, pero no es todo.
Un estado de vida, es un don de Dios y una decisión humana. Es un encuentro de Dios que llama y de la realidad del Hombre que responde.A veces la persona invierte el proceso. La persona quiere llamar y que Dios responda, en realidad, la respuesta es mía. Yo la debo dar para que Dios confirme mi vocación.
“Estado de vida” significa “un ser estable”, estado implica una manera estable de existir. No puedo ser y luego no ser. Hoy, mi identidad, por ejemplo, es estar configurado al matrimonio.
El estado de vida, es el llamado de Dios que me da un don, una gracia para vivir este estado. En esta decisión hecha, en mi caso de casado, decido sobre la gracia del Sacramento, es una decisión de vivir de determinada forma, por lo tanto estado de vida no es un mero sentimiento, sino una decisión.
Un punto fundamental para discernirlo es ver cual es la mejor forma en la que puedo servir a Dios, en la que construiré el Reino de Dios, en la que voy a amar. Muchas veces se piensa: “¿Cual es la mejor forma de recibir amor?” “¿De qué manera realizaré mejor mis sueños?” NO, en realidad es una misión. Claro que vienen los sueños, el amor, pero como añadidura. Si nosotros vivimos un verdadero estado de vida, todo lo demás viene como añadidura por voluntad de Dios.
Pero debemos cambiar este paradigma: si el estado de vida no me trae emoción, encantamiento, sueños, entonces no es mi estado. Pero déjenme decirles que llegará el momento en que el estado de vida será sólo donarse, donarse y donarse. No me casaré para vivir un sueño, no me ordenaré para cumplir mi sueño de consagrar el pan y el vino, lo haré para construir el Reino de Dios.
Cuando una persona no decide su estado de vida, tiende a tener un factor de inestabilidad. Por lo tanto, es fundamental la elección de un estado de vida para poder tener una estabilidad. El termómetro del discernimiento no es una mera compatibilidad, no es a partir de las renuncias, sino de la realización humana en Dios. Debo encontrar el motivo de mi existencia en la forma de amar de vivir mi estado de vida.
Mis padres estaban en contra de que fundara una comunidad, porque ellos sabían cómo era yo.
Puedo testimoniar que en las renuncias que yo hice es que soy feliz, no se trata de renunciar por renunciar, sino que en la renuncia, en el vacío es que está la experiencia más profunda con Cristo.
Una joven muy vanidosa, quizás piense que no podría vivir en la clausura de un convento, pero puede que precisamente en esto esté su verdadera felicidad, su felicidad existencial, es decir, una felicidad que le da sentido a su existencia.
Para responder no debemos mirar tanto la flaqueza humana sino que la gracia de Dios. Si Dios te llama su gracia te capacita para vivir ese estado de vida. Esta es la linda frase: “Dios no llama a los capacitados sino que capacita a los llamados”
No puedo exigirme santidad, sino que tengo que exigirme compromiso con la santidad y confiar en la gracia de Dios que me santifica. No puedo decepcionarme en el momento de la prueba y decir:”no puedo ser santo” Debemos ser serios, honestos y normales. Es esto lo que debemos exigirnos a nosotros mismos, no jugar con nuestros compromisos. Debo tener seriedad con mi sacerdocio, mi matrimonio, con mi bautismo.
Santa Teresa de Ávila exhortaba a sus hijas espirituales diciendo: “Si tú no crees en tu santidad, justificas tus errores en tu falta de fe, crees que tus miserias son más potentes que tu llamado a la santidad” Debo tener la humildad de reconocer que me equivoco, esto no denigra mi identidad. Lo que denigra mi identidad es asumir el pecado como algo más potente que la gracia de Dios.
Esta seriedad significa, confianza en la gracia de Dios cuando me equivoco.
Una de las cosas que ocurre con frecuencia es que disfrazo mi estado de vida. Soy un peregrino de la santidad. No puedo esconder que no soy santo, estoy en camino. Debo ser honesto, no necesito fingir que tengo una santidad que aun no poseo.
La voluntad de Dios debe ser buscada, escuchada, seguida, y concretada.
Jesús dijo: “Mi alimento es hacer la voluntad del Padre” Para realizar nuestro estado de vida debemos ser amantes de la voluntad de Dios.No es mi estado de vida la que define la voluntad de Dios, sino que es la voluntad de Dios la que define mi estado de vida. Debo aprender a sobrevivir de la voluntad de Dios.
No estoy en el mundo solo para vivir un estado de vida, solo para realizar mis sueños, sino que para realizar la voluntad de Dios. Porque muchas veces nosotros determinamos nuestra vida fuera de la voluntad de Dios. Si no tenemos una experiencia concreta con Cristo no tendremos una resurrección en nuestra vocación. Cuando no comprendemos las cosas es ahí que tenemos que alimentarnos de la voluntad de Dios, de ahí que debamos de alimentarnos de la voluntad de Dios.
¿Qué es lo que mueve mi corazón? Las personas, en este mundo moderno están acostumbradas al ruido, al movimiento, sin silencio. se teme al silencio.
“El hombre post moderno se ha ido tan lejos de su casa, que ya no sabe más como volver a ella” Lo dijo un teólogo moderno. Pregúntate qué es lo que Dios te dice en el silencio de tu corazón. Cuales son las señales de la voluntad de Dios en tus momentos de oración.
Ya he visto que hay personas que han decidido su estado de vida a partir de una profecía, una señal, una palabra que le ha sido dada. ¡CUIDADO con esto! puede que Dios esté hablando, pero no puedo basarme sólo en esto, sino debo observar mi historia, las señales a lo largo de mi vida, ponderar si esto me trae paz al corazón. Y sobre todo, consultar esto con un director espiritual, un formador, porque pueden ayudarme a ver mejor.
Nadie puede decidir tu estado de vida. Tu comunidad puede ayudarte a decidir por este estado, pero no decidir tu estado de vida. La decisión es personal. La comunidad puede acoger este estado de vida, que bien vivido dentro de ella, genera una complementariedad de vida y de amor. Un matrimonio bien vivido, ayuda a la plenitud de vida en la comunidad y una fraternidad bien vivida ayuda a la plenitud del matrimonio.
André Botelho
Comunidad Pantokrator
Prédica durante el Encuentro de las Nuevas Comunidades










19/09/2009 às 15:05
Por favor rueguen a Dios para que tenga misericordia de mi y me ayude a realizar mi estado de vida, yo he estado soltera por mucho tiempo, pero siento el deseo de casarme y unir mi vida en servicio a Dios con otra persona, hoy renuevo mi compromiso con Dios de mantenerme casta hasta el matrimonio y públicamente le pido perdón por haberle fallado, ruego su piedad y su pronta respuesta a mi petición. Amén.