Un hombre ama de verdad a su mujer cuando admite que su amor es eterno y lo proclama fuertemente delante de Dios. El matrimonio es una unión de dos personas diferentes, que vienen de familias diferentes y ambientes distintos más porque biológicamente y afectivamente tiene diferencias fundamentales que se complementan. La época del enamoramiento es apasionante y indiscutible, pero el amor verdadero es aquel que se construye y que se transforma en base sólida para una familia.
Se percibe como pasan los años cuando se da una queja constante de las mujeres en relación a sus maridos. Ellos no les dan debida atención. Algunos maridos tienen una tendencia machista de ver las responsabilidades y aspiraciones de su esposa en segundo plano. Ellas existen solamente para servir a su familia, y no las respetan plenamente como correspondería. Otros admiran, valoran y respetan cariñosamente a su esposa y madre de sus hijos, pero están tan preocupados con sus propios quehaceres, que apenas se interesan por los asuntos familiares, como también descuidan las necesidades de su esposa.
El cuerpo del hombre es diferente al de la mujer. Lo que visiblemente es obvio. Pero existe una diferencia fundamental en la formación del cerebro de la mujer en relación a la del hombre, procesan la información de forma distinta.
El hombre, tiende a fraccionar la información para tener una visión global, la mujer tiende a multi procesar para tener una misma visión global… complementar lo que le facilita la vida… a la mujer es su sexto sentido…
El hombre sabio es aquel que oye a su mujer antes de asumir una posición frente a un asunto que molesta el ámbito familiar. La pareja se une en una persona. Dos cabezas que se complementan tan perfectamente juntas para pensar mejor. Las decisiones fundamentales de la familia serían mejores si fueran tomadas entre dos.
Otra diferencia fundamental está en las necesidades afectivas de cada uno. A la mujer por su naturaleza y en su afectividad, y ninguno desempeña mejor papel de madre sino es ella. El marido sabio es aquel que se desborda para suplir ese cariño y afecto. Tiene que regar el jardín de la familia con abundancia a la esposa quien demanda atenciones con voracidad. Es que por su naturaleza tosca, tienen una tendencia suicida de descuidar ese aspecto…
El hombre sabio es aquel que se auto educa, vence su naturaleza y se supera.
Sabe ser atento con su esposa, estar pendiente de las pequeñas cosas que la hacen sentir querida.
El hombre sabio es aquel que valora a su esposa frente a sus hijos. Enseña a amar y respetar a la madre. Continuamente elogia y llama con atención sus cualidades. El hombre que ama a su mujer, la coloca no en el pedestal sino como la reina del hogar.
Dos cabezas juntas, piensan mejor, son más eficaces cuando hacen una cabeza fría y fuera de la presencia de los hijos a puertas cerradas. Son infructíferas las pequeñas pero grandes discusiones ante la presencia de los hijos. Ambos se desprestigian por pelear o discutir evidentemente sin estar aislados. Creando una ruptura en el ambiente que debilita la autoridad de ambos. El hombre ama a su mujer cuando prestigia y valoriza a su mujer frente a sus hijos.
Para que cualquier grande ideal sea comprendido se necesita una grande dosis de fuerza de voluntad que tiene que ser aplicada. El marido y la mujer, ambos no se casan para ser servidos, sino para servir. Por su naturaleza afectiva, la madre se desborda para atender a los hijos… pues se recuerda que el marido con toda su autoridad, es o se calcula!! Por su naturaleza tosca… el hombre tiene que colocar una doble dosis de fuerza de voluntad para ser afectivo con su esposa… tiene que esforzarse para dejar bien evidentemente atendida. El hombre ama a su mujer cuando se esfuerza para amar a su mujer.
Por: André Pessoa
Fuente: Almas










26/11/2009 às 04:05
EXCELENTE, MUY INSTRUCTIVO Y PARA QUE OTROS LO LEAN, SOBRETODO FAMILIAS.
GRACIAS Y MUCHAS BENDICIONES