Durante muchos años he sentido curiosidad de saber cómo las personas escuchan al Señor . Por ejemplo, a través de la “palabra de sabiduría”, que es una suerte de regalo del diagnóstico, el Espíritu nos enseña por qué orar, este don es muy útil, y a veces necesario, en cualquier ministerio de sanación. He hablado con mucha gente sobre cómo escuchar a Dios y me he percatado de la gran variedad de formas en las cuales el Señor se comuinca con las personas.
Ahora encontré un libro fascinante que prueba, en base a la experiencia de 1890 personas que asistieron a la conferencia de John Wimber em Inglaterra (1986): “Sanación: Ficción, fantasía o hechos” por el Dr. Davi Lewis (Londres: Hodder & Stoughton, 1989)
Hay muchos hallazgos importantes descritos en este libro, pero sólo en esta área de “palabra de sabiduría”, Lewis nos proporciona unas estadísticas fantásticas. Primero, 582 personas compatieron que tuvieron “palabras de sabiduría” durante la conferencia, mientras que 422 recibieron oración, como resultado de una “palabra de sabiduría”. Pienso que esto indica que Dios desea dar este don a muchas personas, más de lo que podemos imaginar. Dones como este se supone que sean comunes y ordinarios, ¡no raros!
Lewis también resume las diferentes formas en las que las personas recibieron la palabra de sabiduría:
Una fuerte intuición … 440
Dolor en alguna parte del cuerpo … 57
Palabras espontáneas … 97
Imagen mental … 175
Visión de palabras escritas … 38
Otros … 63
El padre Ralph DiOrio describe en su libro la forma en la que él recibe orientación y sensaciones de dolor en diferentes partes del cuerpo, y como muchos de sus amigos tienen imágenes. Aun así, la intuición parece ser la forma más común en que llega esta orientación, también en mi caso particular.
Quisiera compartir contigo dos cosas para reflexionar:
La mayor parte de mi formación incluyó la supresión, la desconfianza de la intuición como canales de la verdad. Las impresiones y las “corazonadas” eran consideradas como subjetivas, pues ocurre que así suelen proceder personas muy emotivas y sin mucha lógica; sólo la verdad objetiva, comprobable, y confiable permanecía. Como resultado de esto, gran parte de mi vida pasó por la negación de mis partes intuitiva y creativa, las que ahora parecen ser mis verdaderos dones. Porque descofié de mis intuiciones, casi se secaron. Me refiero a esto sólo porque la mayoría de los hombres de nuestra sociedad sufren del mismo problema: necesitamos comenzar a escuchar a estas inspiraciones interiores, en un principio, levemente y luego de manera creciente, con el tiempo; necesitamos abir las puertas del “escuchar a Dios” que permanecieron cerradas por mucho tiempo.
Cuando recibo una impresión, me viene como una “buena idea” que salta a mi mente. Por ejemplo, las primeras veces siempre pensaba en cantar en lenguas para la sanación de un grupo grande de personas, la idea me vino en medio de una charla que estaba dando sobre sanación interior para un grupo determinado (Full Gospel Businessmen) Pero si me preguntasen: “¿Estás seguro de que es idea de Dios y no meramente humana?” yo tendría que responderles: “No estoy totalmente seguro; creo que es de Dios, pero puede que me equivoque” Aun así, cuando sigo la insporación, parece ser la correcta. ¿Ocurre también así contigo?
Dios te bendiga.
Francis Mc Nutt









