Cuando estamos sufriendo la tentatión, es cuando escuchamos las promesas del diablo. Pero él es el padre de las mentiras. Por eso, todo lo que dice y promete el diablo parece bueno, pero es pura mentira.
El diablo nos dice que si no escuchamos a Dios y estamos pecando, vamos a divertirnos; nuestra vida va a mejorar y vamos a ser felices. Pero son todas mentiras.
Lo que el diablo esta diciendo en realidad es ¡No escuches a Dios!
Yo soy un sacerdote hace casí 17 años, y en todos estos años, mi trabajo ha sido también aconsejar a los que escucharon al diablo. Yo oigo a los que se confiesan. Me decían que estaban muy tristes, estaban llorando, se sentían incapaces de perdonarse a sí mismos, y cada uno de ellos empezó por creer que todo lo que el diablo les decía era la verdad.
Dios nos dice lo que Él sabe que es lo mejor para nosotros, para nuestra felicidad y futuro. Solamente, tenemos que escucharle y obedecerle y de esta manera, experimentaremos esta felicidad por los siglos de los siglos. Pero, cuando escuchamos al diablo y le obedecemos, ya tarde nos damos cuenta que nos mintió y ahí nos desanimamos.
Jesús nos dice: “por sus frutos los cononcerán”, conocerán a los que son del Padre. Los frutos de escuchar y obedecer al Señor son exactamente lo que Jesús nos promete. Los frutos de escuchar y obedecer al diablo son exactamente lo opuesto a lo que el diablo nos promete.
A veces hablo con alguien que está en situacíón de riesgo de pecar, y esta persona me dice lo que quiere hacer. Yo le digo la realidad, que yo escucho a los que estaban pensando exactamente lo mismo, le digo que después que ellos sucumbieron ante el pecado, lo sintieron mucho. Todo lo que creyeron era un mentira, pero lo descubrieron demasiado tarde.
Un ministro protestante una vez escribío en una revista para los ministros y sacerdotes en los Estados Unidos, que el cayó en la tentación y pecó contra la castidad una vez. Decía que lo sintió por muchos años, y todo esto por el placer que duró no más de 10 minutos, en el cuarto barato de un hotel.
Cuando te sientas tentado, mira a Dios y también a Nuestra Madre, y recuerda que las promesas de la tentación son del diablo, y todas las promesas que provienen de él son mentiras.
Dios te bendiga.
Padre Robert Carr.
Comunidad Alianza de Canción Nueva.









