Tenemos plena seguridad que cada mañana que se levanta el amor del Señor se renueva por cada uno de nosotros y nos da fuerza y disposición para responder con vivacidad, fe y coraje a los desafíos propuestos por la vida, sin dejarnos abatir.
En ningún momento estamos solos, el Señor está siempre con nosotros y a nuestra disposición. De nuestra parte, basta recurrir a él, aunque nos parezca que nada es imposible. Justamente, en esos momentos necesitamos orar, porque el Señor está atento a la voz de nuestras súplicas.
El Señor es bondadoso y compasivo, lento para enojarse y de gran misericordia (Sal 102,8).
Jesús, yo confío en ti,
Luzia Santiago
Comunidad Canción Nueva









