Por: Claudia Orozco
Mi ilusión es tener un hombre a mi lado que comparta los mismos ideales, sea fuerte en su espiritualidad y me lleve cada vez más a Dios. No cualquiera, ¿eh?
Antes de llegar a un noviazgo, está el proceso de amistad. Aunque en la actualidad este pequeño paso se desacredite e inclusive se borre por completo, si estás consciente de que estás tratando con tu propia vida y felicidad, seguramente no te lo saltarás.
En la amistad, dos jóvenes se conocen, llegan a compartir momentos y experiencias maravillosas: desde carcajadas, hasta lágrimas, desde sueños, hasta desilusión. Una amistad sólida garantizará un noviazgo muy largo y bonito, por lo menos una relación para toda la vida.
Cuando se llega a tomar la firme decisión de amalgamar la relación de amistad en un noviazgo, se consolida con una de las mejores experiencias que Dios nos deja tener: el enamoramiento. Dios, que es Amor, nos comparte de este gran don para nuestra felicidad. ¡Bendito sea!
A diferencia de lo que los medios de comunicación nos han hecho creer, el enamoramiento no es sólo el “sentir bonito” (mariposas en el estómago, vibraciones cuando la ves venir, suspiros al acordarte de él/ella, cara de embelesamiento – o mejor conocida como de “borreguito a medio morir”, etc., etc.), sino que va mucho más allá. Cuando dos almas deciden coincidir en su camino, sus vidas se juntan, sus sueños se entrelazan, sus historias se empiezan a tejer juntas haciendo un “bordado divino”.
Aunque suene a pleonasmo necesito decir que un noviazgo es de dos. Éste es la relación que se da entre un par de jóvenes almas dispuestas a gozar de la vida que Dios les dio. Una pareja no saldrá adelante con éxito si no hay comunicación entre ellos, si no van “por el mismo canal”.
Por todo lo anterior, quiero exhortarte a tener un “noviazgo cristiano” con tu novio/a. A menos de que ambos quieran tenerlo, no se va a poder; porque deben de estar conectados en pensamientos y palabras, ¿de acuerdo?
A todo esto, ¿qué es un “noviazgo cristiano”? Como su nombre lo indica, es una relación que dignifica el gran amor que Dios nos tiene. Recordando que nosotros debemos de ser espejo de Jesús (es decir, buenos testimonios de su Palabra, reflejo de sus acciones y pensamientos), estamos llamados a honrarle y alabarle con todos y cada uno de los actos que llevamos a cabo durante el día; y no sólo del día, sino de la vida misma. Si ofrecemos al Señor nuestros pequeños actos diarios, ¡qué mejor ofrecerle nuestros grandes ideales y nuestro gran amor!
Puedes saber si estás en un “noviazgo cristiano” si ambos van por el mismo camino hacia Dios; esto se puede reflejar en sus mismas pláticas o (para ser más evidentes) en su actuar como pareja. La vida de pareja es hermosísima y debe brindarte gran felicidad (entiéndase que la felicidad no es sólo reír y reír; sino que la plenitud de vida que Dios quiere que tengamos).
Deseo que tú y tu pareja decidan glorificar a Dios con lo más hermoso que tienen: su noviazgo. Dios los bendiga hoy y siempre.
Fuente: ALMAS










03/06/2009 às 09:06
Gracias Señor por providenciar este don maravilloso que es el noviazgo!!
TODOS TUYOS MARIA!
03/06/2009 às 16:09
hola me llamo marcos, soy cristiano y como dice la palabra de DIOS que no es bueno que el hombre este solo,busco una mujer de fe,dispuesta a seguir a DIOS hasta el final,y que este dispuesta a luchar para toda la vida