Alcoholismo en familia: ¿cuales las marcas emocionales para tus hijos?

El alcoholismo es una enfermedad que afecta miembros de varias familias

“En mí infancia, cuando mi padre bebía, yo ya sabia lo que vendría por delante: discusiones, peleas, violencia. Yo moría de miedo todo el tiempo. Cuando se acercaba el momento de la llegada de él, yo pensaba en mí poca edad: ‘¿sera que él viene de aquella forma?’”.

“Tenía mucha vergüenza ver como mi madre bebía: ella se transformaba en otra persona. Yo no reconocía aquellos gestos, aquellas palabras que ella decía. De hecho, era como si yo nunca tuviera visto aquella persona alterada por el alcohol.”

“Yo perdí el tío que más amaba de la forma más triste posible: tomado por el vivió del alcohol, negando que tenía el vicio, y siendo más una victima de este vicio terrible”.

Foto ilustrativa: vadimguzhva by Getty Images

Estos son los relatos ficticios, no vinieron de ningún testimonio, pero muchos de nosotros ya vimos estas cenas en algún momento de la vida,sean con familiares, amigos o por el relato de otras personas. El alcoholismo es una enfermedad que afecta miembros de varias familias, y en ellas muchos niños viven las marcas emocionales de adultos, que, transformados por la bebida, fueron capaces de sensibilizar niños.

Muchas veces, los niños, delante al ambiente familiar que sufre con la dependencia química de uno de los padres, asumen de cuidadores: cuidan de sus hermanos, de las tareas de casa incluso mismo de los padres cuando alcoholizados. En este sentido, acaban por perder su infancia o parte de esta infancia, y van viviendo por la inseguridad y por el desamparo.

La visión de un niño o adolescente sobre sus padres, cuando alcohólicos, acaba perdiendo la alegría, el sentido de autoridad de estos padres, sienten la negligencia de los cuidados básicos, entre muchas otras situaciones. No es común adolescentes y niños victimas de esta situación acabar por convivir en ambientes más agresivos, violentos, y, en este contexto, también sin darse cuenta, adoptan la agresividad como forma de percibir el mundo y relacionarse con él.

Las consecuencias para el transcurso de la vida de estos niños y jóvenes pueden ser las más variadas posibles: hay aquellos que se convierten emocionalmente autónomos y incluso fríos por la realidad de la vida. Otros, se convierten dependientes en varias aspectos de la vida, como relacionamientos afectivos en general y se sienten un inmenso vacío emocional. Hay aquellos que son victimas del miedo y de la tristeza, por no comprender lo que vivirán y no conseguirán superar estas marcas.

Inestabilidad emocional

Otro aspecto que puede estar presente es una dificultad en lidiar con las emociones, que pueden haber convivido con alcohólicos ambivalentes, es decir, que un momento estaban muy bien y cariñosos, otro momento mal y sin cualquier tipo de afecto; o agresivos, pasivos y apáticos. Esta inestabilidad emocional, especialmente para un niño, es una marca psicológica muy agresiva, que puede engendrar comportamientos inestables en la fase adulta.

Toda inestabilidad también engendra culpa: un niño no tiene plena consciencia de que el alcoholismo de sus padres no es engendrado por ella. Los frutos de esta inestabilidad emocional que el niño vive en un hogar donde esté uno de los padres alcohólico, puede engendrar dificultad en establecer un vínculo saludable y estable, puede engendrar, en el futuro, relacionamientos negativos y dificultosos.

Lee más:
.:Una mirada concreta sobre las realidades de las familias de hoy
.:La familia fue creada por Dios ser la base de la sociedad
.:¿Cómo conciliar la familia con el trabajo y la vida académica?

Otras posibles situaciones pueden engendrar mayor oportunidad de desarrollar “depresión, suicidio, desordenes alimentares, ansiedad, fobia social y para el desarrollo de comportamientos violentos, dependencia química, envolvimiento con accidentes y embarazo en la adolescencia (Christensen & Bilenberg, 2000; Furtado e cols., 2002; Mylant, Ide, Cuevas & Meelhan, 2002; Figlie e cols., 2004).”

Muchas veces, al centrarse en la dependencia, caer en el olvido de suporte a los niños y jóvenes. Por ejemplo, las necesidades normales de dependencia de los hijos no son satisfechas, y el niño puede vivir un sentimiento crónico de tristeza y perdida, que se manifiesta en depresión y en un sentido de ser “diferente” de los demás. Cuando adulto, ese individuo puede experimentar aislamiento emocional, miedo de la intimidad y tendencia a reaccionar pasivamente en lugar de actuar en su propio interés”.

Sin embargo, sea un asunto delicado, y muchas veces velado, el uso del alcohol acaba siendo socialmente acepto y común en varios ambientes, además, cuanto más comprendemos este tipo de funcionamiento familiar, conflicto, pondremos, como familia y sociedad, sernos suporte a estos niños y jóvenes que necesitan de modelos más sanos y, muchas veces, necesitaran también de apoyo emocional especializado para lidiar con tales situaciones.

Elaine Ribeiro dos Santos
Psicóloga Clínica y Organizacional, colaboradora de la Comunidad Canción Nueva

Deja un comentario