¿Como vivir la pureza en los días de hoy?

Vivir la pureza en los días de hoy es un gran desafío

Foto: Wesley Almeida/cancionnueva.com.es

La actual sociedad vive un cambio de valores e ideales que nos sitúa en un mundo desestabilizado. Nuestro prójimo es más visto como un objeto sexual que como hijo de Dios. ¿Que dices al ver una mujer o un hombre atrayente? “¡Ohh, que hija de Dios!” “¡Ohh, que hijo de Dios!” Es más común escuchar: “¡Ohh, que gata! ¡Ohh, que gato!”.

Es importante entender que la lujuria comienza con la mirada y después va para el pensamiento y, por fin, cae en el corazón. “Mas yo os digo, que cualquiera que mira á una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón” (Mt 5,28). Por lo tanto, el pecado no comienza en el acto en sí, como la fornicación, sino también en la mirada maliciosa.

Por eso, siguen tres consejos para vivir la pureza en los días de hoy:

1. Purificación en la mirada: al mirar a una mujer o a un hombre que llama tu atención, no cubras tus ojos, pero aprende verla como hija de Dios. El pecado no está en mirar, sino en permanecer mirando al punto de desearlo. Haz una breve oración: “¡Señor, he aquí una obra admirable a mis ojos! Yo te alabo por tanta belleza y pido que ella sea santa. Amén”.

2.Purificación en el pensar: como consecuencia de mirar sin tener la decisión de vivir la pureza, los pensamientos comienzan a fantasear y los deseos conscientes e inconsciente van venciendo a la persona. Por eso, después de ver, busca no quedar pensando en aquella “bella imagen” con la que te has encontrado. Rompe tus pensamientos cuando ella o él vuelva, piensa en otras cosas. Si te quedas pensando, habla con Dios y entrega a Él tu lucha en ser autentico cristiano.

3.Purificación en el corazón: el Catecismo de la Iglesia Católica va nos enseña que “la purificación del corazón exige la oración, la practica de castidad, la pureza de intención y de la mirada” 2532. Es decir, tu necesitas romper con la pornografía, con el sexo antes del matrimonio, con las orgía y todo que hiere tu pureza. Es cuestión de decisión y lucha contra las malas inclinaciones y pasiones de la carne. Reza con el salmista: “Oh Dios, crea en mí un corazón puro” (Sl 50[51], 12).

Si tu deseas vivir la pureza en los días de hoy, asume estos tres ideales como meta diaria para tu vida. ”La pureza exige el pudor, que, preservando la intimidad de la persona, expresa la delicadeza de la castidad y regula las miradas y gestos, en conformidad con la dignidad de las personas y con la relación que existe entre ellas” (CIC 2531). Yo quiero vivir la pureza. ¿Y tú?

Traducción y Adaptación: Thaís Rufino de Azevedo

.:¡Cómo es bueno vivir de a dos!

Fernanda Soares
Misionera de Canción Nueva

Deja un comentario