Esperando un gran amor

Vale la pena esperar, por lo que vale la pena tener

¡Es lindo hablar del amor, de sentimientos, de declaraciones! Mueve nuestros sentimientos, verdad? Entrar al facebook de tus amigos y ver en su muro “en una relación con…”. La aventura del amor continúa y siempre continuará tocando nuestro corazón!. Pero al aventurarse puedes detenerte y decirme: “Adriano, sí todo es lindo pero no creo que eso sea posible, estoy estancado (a) y ya me cansé de esperar, la fase de soltero está durando muchos años”.

Calma, sin peleas. Lo que te voy a decir en primer lugar es: Saca de tu vida la palabra “estancado”. Quien es cristiano no se queda varado, el cristiano se reserva para el mejor momento y la mejor persona.

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Cuántas veces en un matrimonio o en otra fiesta importante encontramos un aviso: “reservado”. O llegamos a un supermercado y al pasar por la bodega vemos la etiqueta? “Reserva de…”. La primera impresión es que las personas importantes van a usufructuar de lo que fue separado, escogido, preparado y reservado.

No quiero solo decirte que estás reservado (a), sino que existe una persona separada, escogida, preparada y reservada para aparecer en el momento indicado. Eso, si tu llamado es vivir el amor de a dos. Recuerda siempre que todos tienen derecho al “Gran Amor”.

Varado es una palabra tan baja que nadie se debería llamar así. La ballena cuando está “varada”, la mayoría de veces, no se puede liberar, está presa y se hiere hasta morir. El cristiano que se reserva se garantiza, sabe dar sentido a los sentimientos y siempre tiene esperanza! Una esperanza que no decepciona.

¿Estás varado? No es verdad, piensa diferente, puedes pensar asi: “Estoy reservado”. Tu eres muy importante y solo personas importantes pueden usufructuar, solo la persona indicada puede tener acceso a ti. No te dejes llevar por esa onda, asúmete como “reservado”. Como dijo Santa Edith Stein: “Vale la pena esperar, por lo que vale la pena tener.

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Puede que te sientas solo (a) pero no es porque nadie apareció. Eres tú quien optó por no estar con cualquiera, pues no eres cualquiera. Hay un viejo dicho que dice :”mejor solo que mal acompañado”.

Es hora de que leas todo esto y te valorices más para el gran amor. No te desprecies por no haber encontrado a alguien, porque aún no apareció alguien que realmente te merezca. Es así como te reservas.

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Durante este tiempo ¿cómo has vivido la espera. Contaré algo que me pasó y que me hizo pensar en la calidad y en la forma como viviemos este “tiempo de espera”.

Un día, estaba regresando de un viaje con Magda y Tiago (hermanos de comunidad), estabamos muy cansados y la vida nos regaló una bella tarde de “retiro”. Comenzando por el pasaje de un vuelo de 2 horas que en la impresión decía que sería de 5 horas por escalas. Hasta ahi, todo bien. El hecho estaba ahí y teníamos que vivirlo. Una vez que hicimos el check in, fuimos a la sala de embarque. Cuando vimos el vuelo en el panel de horarios, leimos: “vuelo atrasado por, mínimo, dos horas”. En ese momento nos reímos, para no llorar y tuvimos que esperar.

Magda y Tiago decidieron ver una película. Yo decidí esperar un tiempo leyendo un libro que me ayudaría como referencia para escribir mi libro que publiqué hace tres años “Un Gran amor”. El tiempo fue pasando.

En un momento, Tiago se levantó, cogió nuestras maletas y un tecnopor con abará (comida típica), que estabamos llevando para otra hermana de comunidad, para ceder lugar a una familia que habia llegado. En es momento el tecnopor se rompió. El hielo que estaba dentro se había derretido y estaba mojando todo el suelo. ¡qué verguenza!

Te debes estar preguntando a dónde quiero llegar con esta historia. Esta situación me quitó la paz, me irrité, estaba cansado y con sueño. Decidí twittar el siguiente mensaje: “El tiempo de espera y cómo esperamos revela el nivel de madurez que tenemos! #vueloatrasado”

Mi mensaje tuvo tantos RTs que leí de nuevo y entendí lo que había escrito. Concluí que de verdad el tiempo de espera y la forma como vivo me revela y revela mi madurez. Pienso que mientras más inmaduros somos, menos sabemos esperar. Los niños son un ejemplo, hacen pataleta cuando necesitan algo por cinco minutos.

La agitación, la rabia, etc, son síntomas de nuestra inmadurez cuando la vida nos propone esperar. Me quedé intrigado y percibí que hay muchas cosas para ser reveladas sobre el “tiempo de espera” y sobre cómo se espera alguna cosa.

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Ahora te dejo este ruido en tu cabeza: ¿Cómo vives tu tiempo de espera? ¿Cómo vives esta fase de soltero? ¿Será que vale la pena hacer alguna cosa’ para acortar la espera? salir por ahí sin dimensión del don que eres y sujetarse a estar con el primero(a) que se te aparezca?. ¿Será que andas irritado por no encontrar a alguien y así perdiste la oportunidad de ser una persona más amable? La irritación te transformó en alguien irritado y murmurador? O será que en el peor de los casos has esperado de brazos cruzados esperando que alguien caiga del cielo?

Puede que la persona aparezca pero cuando te encuentre se decepcione por no cuidarte como un don en tiempo de espera.

Somos inmediatistas y no nos gusta esperar. Muchas veces dejamos que el miedo y la ansiedad se vuelvan impedimentos para la concretizacińo de las promesas de Dios en nuestras vidas. Pero si aprendemos a lidiar con esos sentimientos conquistaremos las promesas del Señor en el tiempo correcto.

Muchos esperan de brazos cruzados, rezan todos los días y piden a Dios la persona indicada. Pero es una espera sin esperanza, sin atención. A veces Dios ya te mandó a alguien pero tu por estar de brazos cruzados no te diste cuenta y no lo abrazaste.

Necesitas estar atento a las personas que están a tu alrededor, en tu grupo, en tu universidad. No se encuentra medicinas en la carnicería ni carne en las farmacias, verdad? Me gusta el salmo que dice: “Esperando, esperé”. Se debe saber vivir esa espera con esperanza, con acción. Cuidarse, arreglarse, no pensando en el otro, sino para sentirse bien con uno mismo. Solo cuando nos amamos podemos amar al otro pues solo damos lo que tenemos.

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Si estás solo te pregunto: “¿será que no necesitas estar así?. Tal vez, durante este tiempo en que no estás con alguien, descubres que en realidad eres llamado a otra vocación. Como decía el Padre Leo: “Cuando no encontramos la tapa de nuestra olla puede ser porque somos una sartén!”.

No importa la cantidad del tiempo sino la calidad del tiempo que has vivido. ¡Que tu oración también se vuelva acción en este tiempo!

Vive esta etapa de soltero alargando las posibilidades de ser una mejor persona, invierte en las amistades, familia y proyectos; sobretodo en tu relacionamiento con Dios. ¡Esto marca la diferencia!

Adriano Gonçalves
Comunidad Canción Nueva

 

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