¿Por qué los humildes heredarán el Reino de los Cielos?

Dios nos llama a ser humildes, sencillos y desprendidos de los bienes terrenos, para heredar el Reino de los Cielos

Por que los humildes heredaran el Reino de los Cielos

Foto: Wesley Almeida/cancaonova.com

¡Felices los humildes! Esta palabra es muy rica y traducida, en el Evangelio, como bienaventurados. Eso quiere decir que ser humilde quiere decir ser modesto, pobre y simple. Esta pobreza a la que Jesús se refiere no es solo material, sino también el despojarse, la humildad de espíritu, de alma y corazón.

¿De quién es el Reino de los Cielos? De los humildes, pobres, sencillos, de aquellos que realmente se abren verdaderamente para Dios.

Muchas veces, te entregas al mundo y tus ojos se llenan de codicia al ver en las tiendas y en los centros comerciales, todo lo que te gustaría tener. A los pocos, el poder, el prestigio y la ganancia canalizan para desviar de los caminos de Dios. Las personas quieren vivir la realidad de las novelas, de las casas hermosas y de los rostros perfectos de los actores y actrices, y así pierden la realidad, la sencillez.

Desafortunadamente, muchos consagrados están viviendo así, están acomodados a lo que viene fácil y dejando la humildad de lado; están perdiendo la esencia del Evangelio. Dios los llamó para ser humildes, simples y desprendidos de los bienes terrenos.

Jesús utiliza una palabra muy pesada: “Vos vivís lujosamente en la tierra, en la buena vida, preparando vuestros corazones para el día de la masacre, así como hacemos con los cerdos”. Es por eso que Santiago dijo: “Acumulaste tesoros para los últimos días”.

En el Evangelio de San Mateo, Jesús dijo: “Y si tu mano derecha es para ti una ocasión de pecado, córtala y arrójala lejos de ti; es preferible que se pierda uno solo de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado a la Gehena” (Mt 5,30).

Jesús no quiere que el pecado invada tu vida, que los llamados “pequeños pecados” te debiliten, porque al diablo le gustan las disputas, incomprensiones y la desconfianza, es así que él se acerca a ti.

.:Solo los humildes pueden adorar

Cuando guardas rencores, insultos y peleas, no estás cometiendo un error grave, pero te estás debilitando. Y es eso que el diablo quiere, verte frágil e indefenso. Entonces, consagre al Señor y no vivas como el diablo quiere. ¡Tu no puedes ser más o menos, necesitas ser ‘Sí, Sí! ¡No, No!’. Es inaceptable para Dios Padre que te quedes encima del muro.

Quien vive en la codicia está caminando hacia el infierno, y eso lo llevará a una corriente de agua sucia. El Señor, sin embargo, quiere llevarte para el Reino de los Cielos, pero para eso, Él tiene que ser radical. No existe columna del medio, como si pudiéramos quedar aquí o allí, siendo buenos o malos, basándonos en lo que la mayoría de las personas piensa o juzga ser lo correcto. No sea incoherente con el Reino de Dios.

Lo bueno es ser sal, es poder salar y temperar los hermanos. Tu necesitas ser más, ser levadura y luz para las personas, pero si la sal se convierte sosa, no servirá para nada, solo para ser echada fuera, pisada.

Si eres cristiano, evangelizador o consagrado, se sal en la vida de las personas que te rodean, vive el PHN (¡Por Hoy No! ¡Por Hoy, yo no voy a pecar!) todos los días, porque todos necesitan ser felices y humildes en espíritu.

Traducción: Thaís Rufino de Azevedo

Monseñor Jonas Abib
Fundador de la Comunidad Canción Nueva

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