Renovemos nuestra alianza de amor y comunión con Dios

Dios hizo una alianza con nosotros de amor y comunión, que imprime un carácter divino en nosotros y no se puede deshacer.

Renovemos nuestra alianza de amor y comunión con Dios 2

Esta es la alianza que yo pactaré con Israel en los días que están por llegar, dice Yavé: pondré mi ley en su interior, la escribiré en sus corazones, y yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo” (Jer 31,33)

La liturgia nos invita a renovar nuestra alianza de amor y comunión con nuestro Dios. El propio Evangelio nos señala la comunión de fe y amor existente entre Pedro y Jesús; entre Jesús y Simón, ahora llamado Pedro, piedra de la Iglesia. Porque se trata de la persona de Pedro que el Señor constituyó – en Su profesión de fe, en Su afirmación y en lo que es el sentido de Su vida mesiánica – Su Iglesia.

Y así como Jesús hace una alianza y confía a Pedro la responsabilidad de Su Iglesia, Dios también hace una alianza conmigo y contigo. Esa alianza se hace en el fondo de nuestra alma y de nuestro corazón y pone un carácter divino en nosotros.

Que cosa más bella, en la administración del sacramento del bautismo, cuando la madre muestra el pecho del niño y nosotros – sacerdotes, diáconos, la Iglesia – imprimimos el aceite de los catecúmenos en él. Aquel aceite penetra el pecho del niño y él queda marcado y sellado y, a partir de aquel momento, ella es para siempre de Dios. Fue así que hicieron conmigo y contigo en el día del bautismo, Dios hizo una alianza con nosotros, que está marcada en nuestro pecho, en nuestro corazón. ¡Es una alianza que no podemos deshacer, es una alianza que se hace por toda la vida!

Puede ser que nosotros no tomemos tan en serio las alianzas y los compromisos de la vida. Como las alianzas políticas que permanecen mientras hay interés por ambas partes. ¡Pero Dios no es así con nosotros! Aquí se trata de una alianza divina, la alianza entre nosotros y Dios; y entre Dios y nosotros.

Aún si tu no te comprometes con lo que Dios ya se comprometió contigo, Él es fiel a su parte hasta el fin. Es por eso que necesitamos todos los días examinar nuestra consciencia y nuestra mente, porque el compromiso que hicimos con Dios es el compromiso de ser santos, de vivir Su voluntad en nuestra vida y de guardar Sus leyes y los mandamientos divinos sin ignorar la voluntad del Señor.

Puede ser que, por debilidad, por indisposición o por falta de compromiso , dejamos de vivir, muchas veces, la voluntad de Dios en nosotros. Así como existen muchas parejas que dejan los anillos de compromiso de lado, no los toman tan en serio y los dejan olvidados. Aquí en esta homilia, no se trata del objeto “anillo de compromiso”, sino del símbolo, de la señal de compromiso más profundo que es hecha en el alma y en el fondo del corazón. Así es nuestra alianza con Dios, Él toma muy en serio la alianza que hizo con nosotros; lo que necesitamos es también tomar en serio la alianza que hicimos con Él. 

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Traducción: Thaís Rufino de Azevedo

Padre Roger
Sacerdote de la Comunidad Canción Nueva

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