Sueños y planes de Dios para una mujer

31/07/2015

“Si los sueños de una mujer dependen del dinero, es porque son muy baratos”

Siempre escuché que quien sueña mucho se vuelve cada vez más inteligente por extender su alma con creatividad y esperanza. Los sueños son muy significativos, no solo en el proceso de autoconocimiento del ser humano,  sino por llevar símbolos importantes para el entendimiento de nuestro proceso de madurez, como también por ser este lugar tan importante del alma, donde proyectamos la vida bien despierta, regando cada uno de estos sueños con esfuerzos, dedicación y mucho sudor.

Sueños y planes de Dios para una mujer3

¡Es necesario esperanza y alegría para soñar! Una alma triste no sueña, porque nos obligan a valorar la vida, a proyectar los pasos y también para hacernos preguntas importantes a nosotros mismos, preguntas que son fruto de la certeza de que todo puede ser aún mejor. Quien sueña no se convierte, pero se transforma.

Como mujer, no sé si he soñado “correctamente”, ni siquiera sé si existe una “fórmula de éxito” para soñar bien. Algunas mujeres que conozco, por miedo al fracaso, ni siquiera se atreven a imaginar una vida mejor. Ya no sueñan…Ellas se conforman a seguir la vida así, convirtiéndose feas y amargas. La fealdad es consecuencia de la falta de brillo en la mirada..Y el secreto del bien soñar no es el éxito en si, sino la transformación del alma que está camino de una promesa.

Lo que consigo percibir en los pasos de mi caminar es que soñar me acerca mucho a Dios y me hace ser movida por la esperanza. Soñar también me hace tomar riesgos que, sin Dios y sola, jamás tendría el coraje de enfrentarlos. ¡Soñar es bueno, pero soñar con Dios me hace mucho fuerte! Soñar con Dios hace toda la diferencia! Implica docilidad a las signos de la vida y, al mismo tiempo, asumir lo real y concreto de todas las habilidades que conquisté en la vida y que me fueron dadas y bendecida por Dios.

Quien sueña despierto no economiza esfuerzos y su alimento principal es la felicidad, porque los sueños dignos de un corazón de la mujer no se realizan de la noche para el día. Los sueños de una mujer de fe son como un castillo a ser construido con cada piedra que ella encuentra en su camino. En este proceso, ninguna piedra puede ser desperdiciada. Ningún sufrimiento es vano cuando decidimos perseguir un sueño vivido con Dios. Un camino sin obstáculos es como una comida sin sazón, un rostro sin sonrisa, un camino sin caminante.

En algunos momentos reconozco, con humildad, que veo piedras en mi camino, pero algunas de estas fui yo misma quien las puse en él al minar mis sueños con desesperanza, murmuración y falta de fe y disciplina. En otros momentos, las piedras que encuentro hacen parte de las circunstancias de mi vida y en ellas la Providencia Divina también se revela. En los “No” que recibimos, leo las señales de la voluntad de Dios. Es necesario docilidad en la negación y también resiliencia al tiempo que es necesario, hasta que llegue el momento correcto de cada cosa. Y cuando este momento llega, nada para la mano poderosa de Dios en el destino esperanzoso de una mujer orante. Si ella reza, ella entiende eso claramente y acepta todo, porque sabe que allí el Señor se reveló y la dirigió en sus sueños más secretos, aunque se demoren en concretizar.

.:¿Qué les gusta oír a las mujeres?

Mis sueños de mujer tienen alas y veo que muchos de ellos están se realizando. Ya no están instalados en las cosas a conquistar, en los proyectos a ser desarrollados, en los lugares por conocer; sino en mi forma de vivir y en la mujer que deseo ser a cada día. Los sueños que pueblan mi corazón de mujer son específicos, raros, únicos. Ya decía un gran amigo que “si los sueños de una mujer, dependen de dinero es porque son muy baratos”, porque el mayor de ellos es interior: ¡ser una mujer nueva y que se conquista a si misma a cada día!

Por eso pregunto a ti, delante de las piedras de tu camino o de las montañas que todavía tienes que enfrentar: ¿cuales son los sueños más pobres que podrían poblar tu corazón de mujer?

Tener coraje de soñar y documentar mis sueños, asumirlos y luchar por ellos, es la invitación que escucho en mi interio, cada minuto que se pasa.

No tengas miedo de ser ridiculizada por ser una mujer soñadora o  por tener un gran proyecto en la vida. Mantén esta frase de Santa Teresa en tu corazón femenino: Dios me hizo desear todo lo que Él siempre quiso me dar”. Haz como la Palabra de Dios nos invita en Habacuc 2: mira delante, tenga una visión de su futuro, toma tu presente y perdone a si misma y a tantos por su pasado; escriba cada uno de sus sueños, los más secretos de su corazón, de su alma femenina. ¡Y documentarlos! No tenga miedo de su edad, de sus circunstancias o aún de su poco tiempo. Solo cree que Dios te ve y Él mismo la invita. ¡Espera, se demorar, no desista!

Cuando una mujer sueña sola , ella puede ser muy decepcionada. Al paso que, al rezar y soñar con Dios, ella será muy sorprendida, porque será movida por una esperanza ciega. Cuando una mujer realmente confía en Dios, ella esta siendo preparada para escuchar tanto un “sí” como un “no”. Y sea en una respuesta positiva es decir negativa delante de un sueño documentado con esperanza, ella va ser feliz por confiar tu vida entera a Dios.

¡Soñando, una mujer de fe es movida por la esperanza; y siendo movida por la esperanza es más bonita! Por esa verdadera belleza: tener una alma llena de esperanza que se extiende por el rostro.

.:El Poder de una mujer que ora

Traducción: Thaís Rufino de Azevedo

Ziza Fernandez
Cantante y compositora católica, musicoterapeuta, profesora y mosaiquista

Comentarios