Ten confianza en Dios

El pecado es el motivo de su tristeza, y solo Jesús puede devolver la alegría verdadera

Foto: Jasmina007 by GettyImages

En algunas situaciones especificas, en que dos personas eran condenadas a la muerte, los romanos acostumbraron aplicar una pena extremamente cruel. Atado a dos personas una a la otra, rostro con rostro, brazo con brazo, mano con mano, pierna con pierna y así por delante; después, mataban solo uno de ellos y punieron ambos en el sepulcro, atados. A la medida que el cuerpo se iba deshaciendo, libraba substancia que consumía, en vida, el cuerpo de aquel que con él estaba atado.

De esta forma, podemos entender mejor la que San Pablo aludia al decir: “¡Ay de mí! ¿Cuién podrá librarme de este cuerpo que me lleva a la muerte? (Romanos 7,24). Él no hablaba de su cuerpo fisico, pero del cuerpo del pecado al cual él estaba atado.

Así como aquel condenado, no tenemos fuerzas para librarnos de ese cuerpo del pecado que nos consume; estamos de tal forma atados a él, que parecemos formar un solo cuerpo; y no estamos atados por fuera, pero por dentro, en nuestro corazón.

Necesitamos de alguien que nos desate y libranos de ese cuerpo que nos mata y nos hace pudrirse en la vida.

Los cristianos son el suave aroma de Cristo, pero, cuando se tiene un cuerpo de pecado encerrado en el corazón, el proprio corazón se corrompe y comienza a oler mal el aire a su alrededor. En lugar de ser causa de alegría y felicidad para si y para los demás, se convierte en causa de sufrimiento e infelicidad, porque se aparte de Dios sin embargo en discordia con las personas para defender interés egoísta.

La verdad es que somos las primeras victimas de ese mal. Nos sentimos tristes y abandonados, porque somos pecadores, porque, en nuestro corazón, vive una lepra llamada pecado, que lo insensibilizo a la presencia amorosa de Dios. Y el peor es que no podemos huir de él, como si huye de una persona desagradable; no podemos huir, porque el pecado nos habla de dentro de nuestro corazón (Sl 36, 2), nosotros lo llevamos para donde vamos.

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Ten seguridad de que el pecado es el motivo de tu tristeza, y solo Jesús puede devolver la alegría verdadera. Es necesario que Él lo libere de ese mal, mate esa lepra y convierta tu corazón dañado en un nuevo corazón. Toda persona que piensa ser imposible que tus pecados le sean perdonados, entra en desespero y, con tu desespero, se convierte su estado peor que era antes. ¡Entonces, ten confianza en Dios!

Si tu alguna vez ya sintió perdido y, por causa de alguna cosa que hizo, tuvo miedo de caer en el infierno, sintió desolado y sin fuerzas; si después de varias luchas contra un pecado un mismo pecado, más una vez, tu has sido vencido y sintió ganas de desistir, tenngo una gran noticia para ti: solo quien así se sintió puede experimentar lo que es salvo por la Sangre de Nuestro Señor Jesucristo, y este mismo Jesús puede eliminar tu tristeza en la raíz.

Márcio Mendes
Comunidad Canción Nueva

(Parte extraído del libro “Vencendo Aflições, Alcançando Milagres” – [Venciendo Aflicciones, Alcanzando Milagros])

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