Un amor que lo supera todo 

Somos hijos del Señor, por eso recibimos tantas gracias, no porque nos adula el Padre, pero para vivir las alegrías del amor del Salvador. Un amor que supera todas y cada una de las dificultades, un amor que transforma nuestra vida, un amor que se nos hace ir más allá del sufrimiento. Este amor se nos da la capacidad de mirar la victoria.

“Que Cristo habite en sus corazones por la fe, que estén arraigados y edificados en el amor.” (Efesios 3,17)

Nuestra vida tiene sentido, y para seguir en él hay que llenarse del amor de Dios. Cristo es el camino, y el Espíritu Santo nos guía.

¡Danos, Señor, una fe viva y nueva!

Dios te bendiga
Geraldo Garcia

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