El don de uno mismo.

Darse a conocer es un desafío, pero trae consigo el don de uno mismo, de no acercarse a uno mismo, y si tomar aquello que soy en mis manos, de una manera convertida y actual, y además de ser un canal de Dios para el otro. Cuanto más tomas posesión de si mismo, más cerca estarás de la santidad. Cuanto más santidad, más abundancia de fecundidad en tu misión.

Foto Pexels

 

Tu vida es una misión, o sea, lo que tu es con potencialidad, las cualidades, debilidades, osadía, miedo. E incluso lo que has vivido es la materia prima que Dios usa para los que están cerca. Él no tira nada, utiliza todo lo que somos como una vía de santidad y misión.

:Elegido por Dios

:¡Vuelve a casa, es tiempo de misericordia!

Dios te bendiga
Vitor Hugo

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