Lo purificaré de toda impureza

Los purificaré de toda impureza y de todos sus ídolos.(…) Les daré un corazón de carne (Ez 36,25-26)
El espíritu Santo convence del amor del padre, que da sentido a nuestra vida. Convencidos del amor divino por obra del Espíritu Santo, ponemos a Dios de vuelta en el centro de nuestra vida.

Muchas son las cosas que pueden tornarse ídolos dentro de nosotros, falsos dioses que actuamos sin percibir: poder, aparencia, plata, trabajo, personas, nosotros. Estos ídolos nos alejan de Dios y nos ahogan en un mar de confusión existencial. Estamos perdidos por nosotros mismos.

¿Qué nos aleja de Dios hoy? ¿Cuáles son los ídolos que nos llevan a perder? Es así que el Espíritu Santo quiere purificar, revelando la verdad con amor del padre, para organizar nuestra vida y hacer el corazón ser, de hecho, de carne: Un corazón de hijo.

Su hermano,
Paulo Sérgio

 

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