Busca a tu compañero en el lugar adecuado

Después dijo el Señor Dios: “No conviene que el hombre esté solo. Voy a hacerle una ayuda adecuada” (Génesis, 2, 18).

La palabra hombre no se refiere aquí apenas al másculino, sino al hombre como criatura humana. Por tanto, no es bueno para el hombre ni para la mujer quedarse solo. Dios no quiso la soledad. La ayuda adecuada para la purificación del hombre es la mujer y para la mujer, la ayuda necesaria es el hombre.

La primera mujer pecó, fue Eva, sin embargo, la mujer que Dios quiere para ti, hombre, es María. Es necesario, entonces, empeñarse en buscarla. No te agarres en la primera que se te presenta. Hay muchas que quieren vivir la pureza y la santidad en el casamiento. Son las mujeres de la forma que Dios creó. Son como las santas mujeres de la Biblia: Sara, Ester, Judith, María Goretti, Rita de Casia …

No es posible pensar que las mujeres como ellas no existan más. El desafío es buscarlas en el lugar adecuado, porque si las buscas en lugares promiscuas jamás las encontrarás. Sin embargo, hay una mujer santa para cada muchacho que quiere ser santo. Y cuando la encuentres, tómala en serio. Respétala y nunca intentes probarla con los moldes del mundo. Sería una irresponsabilidad. Ella también está en proceso de purificación, buscando la santidad. El querer experimentar es la puerta abierta para la tentación. Así nunca encontrarás ninguna María.

Sería como ir a una tienda de zapatos, elegir un par, experimentar y salir andando por las calles. Después de usar y descomponerlo, retornar a la tienda queriendo cambiar por un nuevo. ¿Quién va a querer el calzado que fue usado?

Si no luchamos, la corriente nos llevará y, lógico, moriremos. No cedas, hace falta que poblemos nuevos cielos y nuevas tierras con hombres y mujeres nuevos. Si destruiste tu vida, Dios puede rehacerla. Basta que le permitas.

Tu hermano
Mons. Jonás Abib
Fundador de la Comunidad Canción Nueva

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