Confiemos en Dios aun en la tempestades

Cuando clamamos al Cielo, todo cambia y la tempestad se calma

Confiemos en Dios aun en la tempestades

Foto: Wesley Almeida/cancionnueva.com.es

Muchas veces nuestra vida es agitada por las tempestades y nos desesperamos, porque nos falta confianza. Necesitamos tener una confianza ciega en Dios, en la certeza de que su ayuda no faltará. El Señor es el mismo de ayer, hoy y de mañana. ¡Él está vivo!

No servimos a un Dios muerto, clamemos a Él y vendrá a nuestro encuentro. No te desanimes en la hora de la tempestad, para que ella no te ahogue.

El Señor nos manda a ser corajudos (valientes). No necesitamos tener miedo de nada. Jesús nunca nos va a abandonar. Cuando nos concientizamos y clamamos el socorro del Cielo, todo cambia, la tempestad se calma y nos atrevemos a andar sobre las aguas.

Fue lo que experimentó Pedro: “Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas. Él le respondió: ‘¡Ven!’. Pedro bajó del barco y comenzó a andar sobre las aguas en dirección a Jesús”. (Mateo 14, 28-29).

También podemos andar sobre nuestros problemas, sobre las tempestades que afectan nuestras vidas, fijando nuestros ojos en Dios, sin desviarlos ni para la derecha ni para la izquierda. Cuando Pedro quitó los ojos de Jesús, se hundió.

Ahí está el secreto: podemos andar sobre nuestros problemas, sin dejarnos amedrentar por la tempestad, si continuamos con los ojos fijos en el Señor.

Ten la certeza de que, cuando tu traes al Señor para el interior del barco de tu vida, todo cambia. El viento cesa, la tempestad se calma y el Señor pasa a tomar el mando de todo.

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Tu hermano,
Monseñor Jonas Abib
Fundador de la Comunidad Canção Nova

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