La alegría no viene del dinero

Podemos  caer en el error y pensar que son felices aquellos que no tiene problemas,  que tiene dinero de sobra, que no les falta nada, que cambian de coche todos los años, que no tienen problemas en el matrimonio ni con los hijos. Los que tienen todas las satisfacciones del mundo y nunca lloran.

Mucha gente piensa que ser alegre es vivir como muestran las novelas de la televisión. Terminan pensando que para vivir feliz es necesario tener todas las cosas que las novelas muestran.

En el sistema capitalista en que vivimos, tenemos una falsa libertad y una falsa alegría. Él va quitando a Dios de dentro de nosotros. Es como  una hemorragia interna en que vamos perdiendo sangre sin darnos cuenta, y, cuando se dan cuenta, el estado ya es trágico. Dios es la causa de nuestra alegría y no el dinero.

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40-monsenhorTu hermano,
Monseñor Jonas Abib

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