Recen el Rosario

La eficacia del Rosario no viene de los hombres sino del cielo

Foto: Archivo CN

¡Necesitamos ser orantes! La Virgen María nos ha insistido sobre la importancia del Santo Rosario. El problema es que no comprendemos su valor.

Creemos que el Rosario es una simple repetición de Padres Nuestros y Ave Marías, meditando los misterios. En realidad, quien torna eficaz esa forma de oración no somos nosotros, es Dios.

Como sucede en la Eucaristía: antes, es simplemente pan, hecho con un poco de harina y agua; pero, después de la consagración, por la eficacia del poder del Espíritu Santo, se convierte en Jesús vivo en medio de todos.

La eficacia del Santo Rosario no viene de los hombres sino del cielo. La recitación del Rosario tuvo inicio en 1200. La Virgen María reveló a Santo Domingo la eficacia, la “violencia” del Rosario.

En aquella época, había herejes que hacían mal a la Iglesia, sin que nadie consiga detenerlos. Santo Domingo de Guzmán, fundador de los dominicos, iba de ciudad en ciudad, a todas las parroquias, rezando el Rosario con las personas y la situación comenzó a cambiar.

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Como resultado, los herejes se comenzaron a convertir. Basta recordar lo que la Virgen dijo en Lourdes, Fátima y lo que ha dicho en Medjugorje.

¿Hasta cuándo la Virgen tendrá que insistir para que comprendamos el valor de esa oración? ¡No esperemos tener tiempo! Lavando la ropa, cuidando la casa, yendo al trabajo (…) puedes ir rezando el Rosario. También puedes rezar un misterio, después otro, y otro, y así vas yendo. ¡Comienza hoy!

¡Dios te bendiga!

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Tu hermano
Monseñor Jonas Abib
Fundador de la Comunidad Canción Nueva

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