Somos llamados a vivir la castidad

16/07/2015

De una respuesta positiva al Señor, incluso que no tengas vivido a la castidad en el pasado

Monseñor

Si tu, cuando joven, consiguió guardar su castidad, hoy es el día de decidirse a continuar en este camino de pureza. Así como yo asumí este compromiso y como padre voy guardar la castidad por toda la vida, decídete tu también a guardar para siempre, si esta es su vocación.

De la misma forma, si tu es llamado al matrimonio, decídete a permanecer puro hasta el matrimonio, para después continuar a vivir la castidad propia del sacramento del matrimonio.

Además, si tu has perdido la virginidad, el Señor también dice: “¡Ven y sígueme!” Y puedes decir: “¡Sí, Señor, yo Te sigo! Si hoy el Señor me pide que yo guarde la castidad, que aquí en delante comprometo Contigo, Señor, a guardarla. ¡Quiero ser casto! ¡Quiero ser puro!”

De tu respuesta al Señor, aún cuando en el pasado, tu no tengas vivido hechos de los cuales se arrepienta. Si tu eres casado, sepa que también es llamado a vivir a la castidad y la pureza dentro del sacramento del matrimonio. La vida conyugal no se opone a la pureza. Es bien lo contrario. Es necesario que los cristianos aprendan a vivir la vida conyugal de forma pura y casta. Si tu es llamado al matrimonio, a la vida religiosa, al sacerdocio o a la vida en comunidad, es decir cual es tu estado de vida, quien te llama es el Señor.

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Traducción: Thaís Rufino de Azevedo

Tu hermano,
Monseñor Jonas Abib
Fundador de la Comunidad Canción Nueva

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