Todos somos preciosos para Dios

Como ya compartí algunas veces, mi familia era muy pobre, en el interior donde vivíamos había plantación de papas. Os hombres las recogían con azada, y los pobres, como mi mamá, iban atrás para recoger las sobras.

Algo maravilloso está sucediendo hoy. Dios confió la sobra a la Virgen María. Ella está pasando a recoger a los hijos de Dios que estaban ya sobrando. Pues Dios no quiere perder a sus hijos. En estos tiempos de urgencia en que vivimos, Dios le encargó a María que recoja las sobras.

María salió, con aquella nobleza y garra de Ruth (cf Ruth 4,1-18) para recoger lo que se iba a perder. El corazón de nuestro Padre, mucho más de que el corazón de Boaz, está encantado con la Virgen Santísima y pide a sus ángeles que cooperen y trabajen para que ella recoja a todos y nadie se quede olvidado.

¿Qué mal tenía que las batatas hayan sido cortadas por la azada? Para el comercio ya no tenía valor, pero para mi mamá, sí. Infelizmente el pecado pasó, cortó, hirió y golpeó a mucho de nosotros. Nos quedamos por ahí, tirado en el mundo. La Virgen pasó para recogernos, pues ella sabe cómo aprovechar y sacar la parte podrida de las papas. Ella sabe qué hacer para no perder a nadie.

No os dejaré huérfanos: volveré a vosotros (Jn 14,18)

Alabado sea nuestro Señor, Jesuscristo.

Tu hermano
Mons. Jonás Abib
Fundador de la Comunidad Canción Nueva

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