Corazón de niño

“Las grandes audacias son siempre de niños, ellas nos sorprenden con sus preguntas, con sus respuestas y con sus acciones. El propio Señor nos dirá: para que podamos entrar en el Reino de los Cielos, necesitamos ser como niños.

Siendo niños, no te aborrecerás; los niños se olvidan y rápidamente vuelven a sus diversiones habituales. Por eso, con ese abandono, no tendrás que preocuparte, pues descansarás en el Padre.

Son muchas las personas que viven constantemente estresadas, porque perdieron la simplicidad de los niños. No quieras ser grande. Niño, niño siempre, aunque mueras de vejez.

Cuando un niño se tropieza y cae, nadie extraña, su padre se aprisa a levantarle. Nuestras experiencias cotidianas están llenas de tropiezos y caídas. ¿Qué sería de nosotros si no fuéramos como niños? No deseemos ser grandes, sino niños, para que, cuando tropecemos, la mano de Dios, nuestro Padre, nos levante” (Beato José María Escrivá)

Pidamos a Jesús, en esta semana, la gracia de tener un corazón de niño.

Jesús, confío en ti,

 

Luzia Santiago
Comunidad Canción Nueva

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