En Dios está la fuente de la vida

Moisés un día pidió a Dios: ”Muéstrame tu gloria. Dios respondió: Haré pasar delante de ti toda mi bondad” (Ex 33,18). Fue así que Él se reveló, toda la gloria y el esplendor del Señor se resumen en bondad infinita. La riqueza de Dios es la divina misericordia para con todas las criaturas. Todo el bien está en Dios y solamente en Él alguien puede ser bueno.

Por eso es que aunque el mal parezca vencer en el mundo, él nunca prevalecerá, porque la bondad del Señor dura para siempre. La maldad y la malicia humana pueden acumular mal sobre mal, pero por encima de ellas la bondad de Dios en nada cambiará. Jamás el mal vencerá, porque Dios es bueno y sabrá transformar lo que es mal en bien. En Jesucristo, Dios quita el bien hasta del mal, porque Dios-amor se entregó a la muerte de cruz por amor, por pura bondad. ¡Que alivio para nosotros! ¡Que consuelo! ¡Que fuerza!

“Señor, vuestra bondad llega hasta los cielos, vuestra fidelidad se eleva hasta las nubes. Vuestra justicia es semejante a las montañas de Dios, vuestros juicios como las montañas del mar… Como es preciosa vuestra bondad, oh Dios; a la sombra de vuestras alas se refugian los hijos de los hombres…Porque en vosotros está la fuente de la vida, y es en vuestra luz que vemos la luz” (Salmo 36).

Vamos a expresar, hoy, la bondad de nuestro Dios diciendo muchas veces: “¡Como Dios es bueno! ¡Dios es bueno para mí! Porque Dios en mí es bondad, seré bondad en todo que yo haga”.

¡Jesús, yo confío en ti!

Deja un comentario