La paz viene de Dios

Necesitamos vigilar para que nada nos robe la paz

Foto: ehaurylik by GettyImages

Si no estamos atentos, fácilmente las dificultades propias de nuestro día a día nos robarán la paz que tenemos en el corazón. Necesitamos estar vigilantes para que nada nos robe la paz. Dios nos concedió el Espíritu Santo para que nada nos la arrebate.

Cuando notemos que estamos sin paz, recemos: “¡Guárdame en paz, junto a ti, Señor! ¡Jesús, que nada me robe tu paz!” “Ven, Espíritu Creador, visita nuestras almas. A nuestro enemigo repele, y concédenos tu paz; si, por la gracia nos guardas, el mal dejaremos atrás”. (Del himno Veni, Creator Spiritus).

Coloquémonos en los brazos de Dios, así como lo hacen los niños: tranquilos y confiados en el regazo acogedor de su madre. El Señor nos invita a confiar en Su protección y a abandonarnos a Sus cuidados: “Confía en el Señor, Israel, desde ahora y por toda la eternidad!” (Salmo 131,3).

¡Jesús, en vós confío!

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Luzia Santiago
Cofundadora de la Comunidad Canción Nueva

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