Promesa de Dios

La promesa de Dios no puede ser anulada por la ley humana, como dice San Pablo a los gálatas.

Veo que el mundo intenta crear herencias falsas, mentiras que nos alegran, tesoros fascinantes, vanidades humanas. Todo eso es una tentativa de quitarnos del camino de la verdadera promesa que el Señor reserva a cada uno de nosotros. El cuidado en nuestras elecciones, y sin duda, la mayor dificultad, pues el mundo promete todo que es disponible, pero él no nos va dar la salvación, es decir, la promesa de Dios, que es real, inquebrantable y viva.

“Mi Señor y mi Dios, yo creo, pero aumenta mi fe”

Su hermano
Geraldo Garcia

 

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