Jesús sana el corazón atribulado

10/08/2015

Dios hace contigo como una madre con un niño cuando se hace una herida, Él restaura su cuerpo paralizado, calma su corazón atribulado y cuida sus heridas

Jesús sana el corazón atribulado 2

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Hemos al despertar, hemos encontrado Canción Nueva llena de juventud. Muchos, que aquí están, ya tuvieron una experiencia con Dios, otros llegaron por insistencia de otras personas. Algunos llegaron a Canción Nueva en condición de paralíticos y solo vinieron porque alguien hizo de todo para que estuvieras aquí.

Jesús vió a aquel paralítico, vio la hamaca y vio a sus amigos, a aquel jóven le dijo, “tus pecados están perdonados”. Y este discurso puede hasta haber causado una cierta decepción en aquellas que estaba a su alrededor, porque después de mucho esfuerzo Jesús solo dijo, “¿tus pecados están perdonados?” Pero, Jesús vió a aquel hombre y fue directo al alma, directo  a  su corazón.

Jesús ve las áreas de tu vida que nadie, nisiquiera tú mismo logras ver. Jesús te mira y no quiere saber nada más, él quiere ir directo a tu corazón. Jesús te ve, él ve  tu cuerpo paralizado por el pecado. El inicio del pecado es bueno verdad? cuando comienzas a fumar marihuana, o a tener realaciones sexuales es bueno, porque al comienzo todo ‘es bueno’. Pero, después te vas paralizando y dentro de un cuerpo paralizado late un corazón atribulado.

Lo que me hizo vivir en Canción Nueva no fue la televisión, no fue la radio, no fueron los encuentros, porque cuando yo vine para Canción Nueva no había todavía este Centro de Evangelización. Lo que me trajo aquí fue la castidad, cuando vi hombres y mujeres viviendo la castidad y la posibilidad de tener muchos hermanos, hermanas y vivir de forma sana

Muchos no consiguen terminar aquello que comienzan. Inician una facultad y no terminan, comienzan un noviazgo y no sigue delante, eso ocurre porque tu estas paralizando. Jesús mira para ti y dice, “yo sano tu corazón atribulado”.

Dios hace contigo como una madre hace con un niño, cuando se hiere. Ella se debate en el regazo de la madre que dice: “calma, quédate quieta, yo voy a limpiarte” y el niño grita, “no, va a doler”. La primera cosa que los padre calmar el niño en el regazo y el corazón atribulado va parando, la madre va poniendo el remedio y todo pasa. Es por eso que Dios hace contigo, Dios cuida primero el corazón agitado.

Como cristiano, católico, la primera cosa que tu necesitas hacer para salir de esta parálisis es buscar un padre y confesarse. Jesús mira para ti y dice: “Sus pecados están perdonados” y después él dijo, “Yo voy vendar sus heridas”. El mundo quiere transformarte en un idiota, en una persona limitada para que dependas de todo, por eso él le da drogas, por eso le da ‘condón’ y vas quedando lleno de heridas.

.: No ocultes tu pecado, ponlo bajo la luz de la confesión 

Existe la herida y cuando vamos para el campo de batalla es necesario proteger esta herida. ¿No es verdad que cuando te hieres en una relación, no quieres saber más de enamorados? El remordimiento, la culpa hace que te quedes triste, por eso es necesario cuidar de estas heridas para que tu puedas volver para al campo de batalla, para que regreses para el noviazgo, para la facultad, para su familia.

La herida que hoy traes duele, molesta, sangra, pero si tu caminas con Dios esta herida se convertirá en cicatriz. Mira tus antiguas heridas, que ahora son cicatrices, y darás testimonio, ayudarás a otras personas a no repetir lo mismo que tu hiciste. ¡Dios vuelca la mirada a ti!

“¡Qué bueno es cantar a nuestro Dios, qué agradable y merecida es su alabanza! El Señor reconstruye a Jerusalén y congrega a los dispersos de Israel; sana a los que están afligidos y les venda las heridas. El cuenta el número de las estrellas Y llama a cada una por su nombre” (Salmo 147, 1-4).

Dios te conoce, Él te llama por tu nombre. Así como Él vió cuando te trajeron en la “hamaca” y te“bajaron por el techo”, como hicieron con el paralitico. El Señor sabe todo, sabe lo que hiciste, te perdona, restaura su cuerpo paralizado y calma su corazón. Y porque Dios sabe todo de ti, Él te ama como nadie te ama.

Traducción: Thaís Rufino de Azevedo

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Dunga
Misionero de la Comunidad Canción Nueva
Predica durante retiro PHN 2015

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