Joven PHN, ¡sígueme!

Dios te ama y Jesús te ama personalmente, no por las cosas que haces, Él te amó antes de que existieras

“Jesús, al irse de allí, vio a un hombre llamado Mateo en su puesto de cobrador de impuestos, y le dijo: Sígueme. Mateo se levantó y lo siguió. Como Jesús estaba comiendo en casa de Mateo, un buen número de cobradores de impuestos y otra gente pecadora vinieron a sentarse a la mesa con Jesús y sus discípulos. Los fariseos, al ver esto, decían a los discípulos: ¿Cómo es que su Maestro come con cobradores de impuestos y pecadores? Jesús los oyó y dijo: no es la gente sana la que necesita médico, sino los enfermos. Vayan y aprendan lo que significa esta palabra de Dios: Me gusta la misericordia más que las ofrendas. Pues no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores” (Mateo 9, 9-13).

El pueblo de Dios estaba bajo el yugo del Imperio Romano. Ellos realmente cobraban pesados impuestos y tenían consciencia de que no podían ser dominados por las personas paganas. Los romanos, por esa razón, fueron muy astutos. Por eso los cobradores de impuesto eran odiados por el pueblo. El hecho de que se les odiaba, causó una gran polémica en la época, porque violencia engendra violencia, la injusticia genera  injusticia. Los romanos más astutos exigían en proporción a lo que ellos recibían, y 10% de lo que ganaban era para ellos. Por eso fueron tan duros y corruptos.

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Mateo, que es el autor del Evangelio, nos cuenta lo que sucedió en su vida, un testimonio de fe y amor por Jesús. Lo que llamamos de conversión, es una transformación de vida. Dios te ama y Jesús te ama personalmente, no por las cosas que haces, Él te amó antes de que existieras. No es por mérito, sino porque Él es amor. Todo con amor. A pesar de todas las “tonterías” de tu vida, Él nunca dejó de amarte. Jesús tiene un interés especial por ti. Repítetelo a ti mismo: “¡Jesús me ama!”, convencido, aun en los errores de tu vida, porque Él te ama. Hoy Jesús también te está diciendo: ¡Sígueme!

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De hecho, esta invitación no es para que seas un sacerdote, religiosa o religioso; es cierto que entre nosotros hay personas con esta vocación, pero Él te está llamando, como lo hizo con Mateo. Era costumbre en aquel tiempo que el maestro estuviese delante y los discípulos le siguieran en fila india, uno detrás del otro. Si estaban caminando por la calle, ya sabían que el que estaba adelante era el maestro.

“Sígueme” es lo que Él te dice de cerca: “Ven a estar bien cerca de mí”. No vayas más por los caminos por donde ya has caminado, incluso si tienes miedo de seguirle, porque muchas veces cuando leemos y oímos estas palabras nos dan escalofríos y miedo, pero el propio Jesús te está diciendo: “Sígueme” El resto Él lo hará.

Él no mira tu situación, sino que mira su amor y te dice “sígueme”. Parece una irresponsabilidad cuando nos los dice, pero como sucedió con Mateo, que deja todo y le sigue, es el Señor quien está diciéndote. “Sígueme”. Si tu vida está arruinada, estropeada, aun así es Jesús quien te llama y no es difícil seguirle. Será una batalla, pero no es imposible. Solamente exige mucha perseverancia y luchas interiores. Hay muchos “jóvenes PHN” que decidieron seguir a Jesús, y así como Jesús llamó a  Mateo, ahora es tu turno.

¡Ha llegado el momento de retomar de veras el camino de vuelta para Jesús! Incluso si has ido por mal camino y estás en la rutina. Aunque tengan que seguir contra la corriente, que está de un lado, ellos van por el otro lado. Porque el mundo de hoy no vive esto. Esto es valioso: no te dejes llevar por cualquiera. ¡Decídete y vete con Jesús!

Muchos te dicen que vivas la vida loca, pero no te equivoques. Jesús pasa una, diez, cien y hasta mil veces, pero una de ellas puede ser la última, no porque el desiste de ti, sino porque no quieras seguirlo por algún motivo.

Hay muchos jóvenes muriendo tempranamente. El mundo hoy es traicionero y los envuelve, aunque que Jesús los llame, muchos ya están envueltos por el mundo. Ahora es el tiempo favorable y hoy es el día de la salvación: Jesús está te está llamando.

Está todo correcto y todo bien, pero ¿por qué? ¡Porque Jesús te ama y fue hasta la cruz y murió por ti! Y moriría por ti otra vez si fuera necesario. No fue cualquier muerte, sino una de cruz y con todos los sufrimientos. Así como la música dice: “Nadie te ama como yo, (MÚSICA DE MARTÍN VALVERDE) mira la cruz fue por ti porque te amo”, nadie te amara como Jesús.

¡Únete para esta lucha! Para esta conquista, para ser un ganador. Jesús quiere hacer de ti un ganador, un luchador. ¡Alabado sea Dios! ¡Con Jesús, soy luchador y victorioso porque Él murió en la cruz por mí y nadie me ama ni me amara como Él! Yo entro hoy en este campo, en esta batalla. Repita: ¡Soy seguidor(a) de Jesús! Y voy a caminar con Él día a día en mi vida.

“Vayan y aprendan lo que significa esta palabra de Dios: Me gusta la misericordia más que las ofrendas. Pues no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores” (Mateo 9, 13).

¿Quién de ustedes no es pecador? ¡Todos somos pecadores! Luchamos para salir del pecado para mantener en la gracia de Dios. El pecado nos arrastra, atrae y traiciona. Pero Jesús vino a llamarnos porque somos pecadores. Vino a llamar a los débiles, así como Pedro, Juan, Tomás y a todos los apóstoles. Con nuestras debilidades y fragilidades, pero decididos. Mi hermano, mi hermana,  es tu decisión. Si ya te habías decidido di en tu interior: “¡Yo me decido por Jesús!”

Que sea este el momento en tu vida, decídete. ¡Decídete ahora! Aunque estés caído en lo peor, Jesús te está llamando ahora. Decídete por Él.

Prédica durante el retiro PHN 2008 del
Monseñor Jonas Abib

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